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DIÁLOGO CON CLAUDIO (relato de Gisela)

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DIÁLOGO CON CLAUDIO (relato de Gisela)

Mensaje por Administración el Miér Mar 09, 2016 10:39 pm

RELATOS INÉDITOS DE GISELA


Gisela al fallecer dejó entre sus pertenencias dos libretas de argollas con hojas intercambiables, que usaba como borrador para sus inspiraciones, antes de ponerlas a imprimir.
Como podrá comprobarse, no solo son relatos, sino que tal parecen verdaderos “libretos” con personajes y conversaciones y un “parlamento” como para una obra teatral o telenovela o cine.
El contenido de este cuarto tema es también extenso y requiere de algún tiempo para leerlo y es el siguiente:

*******



DIÁLOGO CON CLAUDIO

Sinopsis Una linda entrevista periodística a través del “tunel del tiempo”

****************************

Nos encontramos en uno de los corredores que dan acceso al legendario foro del senado romano...
¿el año?.....¿acaso importa mucho?...
Digamos que estamos a mediados del poco acreditado emperador Claudio, sobrino del gran Tiberio y tío del enajenado Cayo Calígula.

Hemos hecho un viaje bastante largo y un tanto complicado. Casi 2000 años en el tiempo no es nada fácil de lograr, sobre todo si tomamos en cuenta que resulta bastante problemático transportar por el tiempo nuestros imprescindibles artefactos mecánicos, cámaras fotográficas, grabadoras magnetofónicas, micrófilms, luces etc. etc. artefactos todos estos, sin los cuales un buen periodista no podría trabajar nunca jamás.

Hemos tenido que subsanar algunas dificultades aparentemente superfluas, pero que pudieron haber impedido nuestra labor. Lo primero que tuvimos que cambiar, fueron nuestras ropas, pues los supersticiosos habitantes de la antigua Roma Imperial, empezaban por tomarnos por dioses extraños o demonios, y cualquiera de estas suposiciones haría imposible que desarrolláramos el trabajo que nos trajo hasta aquí... El que más ha protestado por estas circunstancias ha sido Jorge, el fotógrafo que me acompaña, pues a cada paso que da, rezonga que se siente totalmente ridículo con la túnica que le conseguí. Pero ¿qué le vamos a hacer?....pues aún no se habían inventado los pantalones.... Para mi es más fácil, ya que como mujer estoy acostumbrada a llevar las piernas al aire.

Nos han dicho que el Gran Claudio tiene que pasar por aquí para rendir una especie de informe periódico ante el senado. Pero ya se está tardando un poco en llegar el señor. Hace un minuto le pregunté al guardia que está a la entrada del porqué de la tardanza del emperador, y con una sonrisita un poco burlona me dijo, que quizás el Gran Claudio se retrazó por estar jugando con los niños del palacio o porque esta peleando con Agripina, su esposa, por culpa de su hijastro, el obeso Nerón.
Parece que el guardia no siente un gran respeto por su emperador, por la forma en que se expresa de él y yo casi diría que lo desprecian profundamente. ..Aunque aquí entre nos...no es muy raro que los servidores desprecien a sus mandatarios y superiores. Esa es una circunstancia que no ha cambiado gran cosa en los últimos 20 siglos. ¡Y no creo que esto cambie muy pronto en un futuro...!”

¡Bah!... Pero no nos incumbe a nosotros, por el momento al menos, ya que no hemos venido desde tan lejos para filosofar sobre el hecho de que, si un gobernante merece o no el respeto de sus gobernados. Hemos venido para entrevistar al Gran Claudio, emperador de la ya decadente Roma.

Hmmmmm ... Me parece que ya viene por allí el señor emperador. Solo espero no olvidar el lenguaje protocolario que se usaba en esta época. He leído muy poco sobre eso, pero creo que en ese tiempo los emperadores mandaban matar a cualquiera por la falta más mínima. ¡Qué Dios me ayude!... Pero por fin, parece que viene ...¡ya era justo!...tenemos más de una hora esperándolo (igual que algunas “luminarias” de nuestra época) y los guardias ya comenzaban a mirarnos con recelo.

“...¡Hey! , Jorge, párate acá, detrás de mi. Deja que sea yo a quien vea primero el emperador...dicen que estos hombres eran muy fácilmente atraídos por las mujeres. Trataré de ganármelo, tener su confianza, antes de que le tomes la primera fotografía... ¡mira! Creo que es él. ¿no?...”

“...Si, me parece que si... Oye, ¡qué distinto es de lo que nos imaginábamos!...¡Verdad? Se ve muy chistoso, parece un....”

“...Schhhhhh..! te pueden oír...!”

Si es él, verdaderamente se ve muy cómico. Parece un anciano, aunque no tiene tantos años como aparenta. Eso si, ¡ya quisieran las damas más ricas de nuestro tiempo poder lucir para un día de fiesta!
esa tan “sencillita” túnica blanca del señor...¡ y qué anillos luce!!... Es impresionante su riqueza y sin embargo, si lo observo bien, no puedo decir que tenga un solo detalle ostentoso. Pensé que sería mucho más bajo de estatura y que su cojera sería mucho más notoria. Pero no... yo calculo que debe ser más o menos del alto de mi primo (1.8 m) y en cuanto a su cojera,...existe sin duda, pero con un poco de descuido y buena voluntad, pasaría desapercibida. Yo no sé porqué la historia lo pinta tan feo e imbécil...Por lo pronto, feo no es. Casi diría yo que al contrario, es lo que llamaríamos un viejo con mucha personalidad. En cuanto a lo de imbécil, ya lo veremos en la plática, si es que no se pone difícil y nos deja entrevistarlo.

¡Ya me vio!...ya parece que de primera instancia no le caí mal...¡Qué sonrisa! ...voy a prender la grabadora...ya está...ahí voy...

“...Buenos días, excelentísimo Claudio... Mi compañero y yo llevamos ya bastante rato esperándote para pedirte una entrevista para nuestros lectores...”

“...¡Ap-artete niña!...Ho-oy no es día en que el Ce-cesar conce-edeaudien-iencias a su `-pueblo para esc-escu-uchar sus quejas...¡Ap-ártate!...”

“...Pero señor, nosotros nos somos de tu pueblo y tampoco venimos a quejarnos de nada... Somos periodistas y queremos hacerte una entrevista para qu el mundo te pueda conocer mejor...”

“...¡¿Per-periodistas?!...¿Y que dia-diantres es e-eso...? A-además, todo le mundo co-conoce al cesar. N-nadie tiene que en-entrevi-vistarme para eso...”

“...Lo sé, gran Cesar. Tu pueblo re conoce o al menos cree conocerte, pero el nuestro no sabe mucho de ti...Ya te he dicho que nosostros no somos de tu pueblo. Es más, ni siquiera somos de tu tiempo. Somos del futuro, señor. Viajamos en el tiempo, transportados por la imaginación... Quizás eso no lo puedas comprender, pero te aseguro que no miento. Lo único que queremos, es hablar unos minutos contigo ...De ningún modo pretendemos hacerte daño. Asi creo que no haga falta que tu gigantesco capitán pretoriano se nos esté acercando con esa amenazadora mirada....”

“...¿Di-dices que vienes del fu-futuro, eh?...B-bien, creo que de- debo estar considerablemente más lo-oco de lo que di-ice el Sssenado que estoy... N-no se por qué, p-ero no me cuesta dem-asiado creerte niña. .. ¡Ba-basta capitán!... Esta ni-niña es mi amiga, y no ha-hace falta que estés en guardia. Pla-paticaré con ella un mi-minuto antes de entrar al ssse-senado. ..¡¡ve-vete!!...”

“...¡Oh! gracias divido Claudio. Te aseguro que trataremos de no quitarte mucho tiempo . Solo nos interesa oír tus propios puntos de vista sobre los acontecimientos y sobre las personas que te rodearon en tu vida...”

“...¡B-bah!...N-no me llames divino...yo n-no merezco ese tra- tratamiento El div-divino Augusto si lo merecía, yo n-no...”

“...¿Porqué tu no, Claudio? Eres emperador de Roma, igual que Augusto, Tiberio y Calígula lo fueron antes que tu... No veo la diferencia, si ellos merecieron el tratamiento de divinidad, por lógica tu también lo mereces...”

“...¡N-no!, en eso te equivocas. E-ellos, mi abuelo, mi t-tío y mi sobrino f-fueron elegidos para el tro-trono por derecho y por vo-voluntad del pue-pueblo de Roma. Yo n-no, yo f-fui elegido por una horda de bru-brutos soldados que ne-necesitaban un jefe para no perder el po-poder del cual go-gozaban con amplitud du-durante el reinado de C-calígula debido a que éste estaba cla-claramente exagerando... ¡Hey!!...¡qué demonios es e-eso!...Di-dijiste que no tratarías de ha-hacerme daño... Y po-por Isis, que yo n-unca había visto un pu-puñal semejante a e-ese!...”

“...Descuida, Claudio, te dije que no te haríamos daño y asi será. Este es solo el micrófono de mi grabadora , no te hará daño. Solo es para recoger con fidelidad tus palabras y asi no correr el riesgo de perder ni una sola de ellas, y para que no digan que yo ando inventando....”

“...¿Mi-micrófono?...¿quieres recoger mis p-palabras? ...Sabes ni-niña, creo que tu de-debes estar mucho más lo-loca que yo... yo nunca he cre-eido que las pa-palabras son cosas q-que puedas tocar y coger y reco-recoger , y menos con a-artefacto ta-tan extraño co-como el que tienes allí.... P-pero me eres simpática , q-quizás porque estas ta-tanto o más loca que yo mi-mismo...”

“...Bueno, es lógico que creas que estoy loca. Después de todo una grabadora es demasiado inverosímil para una mente como la tuya...pero continuemos...ya que has mencionado a tu sobrino Calígula, ¿quisieras decirnos qué hay de verdad en todas las atrocidades que la historia nos cuenta sobre él?...y si es verdad, ¿porqué fue?....”

“...Es s-cierto, el pobre de C-cayo Calígula no fue n-ningún fe-fenómeno, como dice el pueblo. Es s-cierto que tuvo mu-muchos y muy s-serios problemas, ¿Pe-pero quién en su lugar no los t-tendría? Era un d-demente cuyo principal cri-crimen fue tener todo el po-poder del mundo.... El senado dice que yo n-nací imbécil. Pero tal vez sea m-menos malo ser imbécil que d-después volverse lo-loco... Yo no sé. Quizás si yo hub-hubiera tenido que matar a mi pa-padre, siendo apenas un n-niño como Calígula hizo c-con mi hermano Germánico, hu-hubiera quedado mucho m-mas trastornado d-de lo que quedó el p-pobre de Calígula....N-no sé...pero yo c-creo que vivir y mo-morir solo por miedo, de-debe de ser mucho p-peor, que ser un po-pobre imbécil como yo lo so-soy...”

“...¡Entonces es rigurosamente cierto todo lo macabro y depravado que la historia nos cuenta sobre tu sobrino Calígula! mi gran Claudio...”

“...N-no sé qué historia es la q-que dices. Pero las malas le-lenguas de la corte se ek-equivocan poco sobre Ca-calígula, aunque como si-siempre ocurre, le han pu-puesto demasiada sal a e-esa sopa...”

“...Bien, dejemos a tu sobrino, quien ya debe haber rendido suficientes cuentas ante Dios... Hablemos de ti... sabemos que para cualquier ser humanos es sumamente difícil sufrir de problemas de articulación al hablar. Por lógica, para ti, como emperador que eres, debe ser un problema mucho más grave . ¿has tenido serias dificultades en tu puesto de emperador romano debido a tu tartamudez?...”

“...B-bueno, mis problemas “na-nacieron” con mi memoria. Pa-para un imbécil como yo si-siempre hay problemas en la vi-vida, sea o no sea el emperador de Ro-roma....”

“...Pero según lo demostraste posteriormente, tu nunca fuiste un imbécil, Claudio. Tenías algunos defectos y problemas físicos pero...¿tu te crees, tu te sientes como un ibmécil?...”

“...T-tu, niña, debes saber que c-cuando una gota de ag-agua cae siempre en el mi-mismo lugar, puede llegar a hacer un gran – un gran hueco hasta en la pi-piedra más dura... Yo sé que puedo pensar, perono sé hasta qué p-punto lo que pi-pienso está bien pe-pensado... y cuando hasta mi ma-madre me repu-repudiaba por sertan poco inteligente... en-entonces tal vez si lo sea...”

“...¿Cómo Y porqué aceptaste entonces ser emperador de Roma al morir Calígula? Para ser emperador hay que saber pensar, hay que ser inteligente, y si todos creen que eres un imbécil, ¿porqué te eligieron?...”

“...Po-por eso precisamente, por ser el pr-primero que se encontraron a su paso y el k-que menos dif-dificultades de manejo les of-ofrecía...”

“...Sin embargo se equivocaron, pues ni resultaste ser un títere fácil de manejar, ni gobernaste tan mal el imperio más poderoso del mundo de tu época... ¿Tu soñaste alguna vez con llegar a ser el emperador de Roma?...¿Lo deseaste?...”

“...¡¡¡ Nu-nunca !!!... yo vi-vivía muy tranquilo escribiendo mis pensamientos co-conforme iban surgiendo, y durmiendo en el pueblo con mi querida...”

“...¡Vamos!...no te quédate callado. ¿Con quién dormías en el pueblo. Se dicen muchas cosas, pero queremos saber la verdad. ¿Quién era ella, cómo se llamaba?...”

“...El no-nombre nunca lo voy a d-decir... Tal vez lo lleguen a saber , pe-pero nunca será por mi... E-es una mujer sencilla, que nunca bu-buscó ingresar a la corte, se conformaba so-solo con complacer y dar un po-poco de cariño a un pobre em-imbécil. Por eso si-siempre tendrá mi res-respeto y mi consideración... aunque su fama n-no sea muy ac-acreditada...”

“...¿Entonces no quieres hablar de ella?...”

“...Nn-no...”

“...¿Ni siquiera nos puedes decir si la amabas, señor?...”

“...S-si...”

“...Bueno, ya veo que no quieres hablar más del tema...entonces, ¿qué te parece si te tomamos unas fotografías...? Jorge, prepara tu cámara. Dispara lo más que puedas...es una oportunidad única que ni volveremos a tener jamás...”

“...¡U-un mom-momento !...¿Qué es eso??... No te conformas con apuntarme cons-constantemente con tu e-extraño cu-cuchillo al que lamas mi-mic-micrófono. Ahora tu amigo pretende dis-dispararme con esa caja extraña que lleva al cuello... ¡¡¡Nn-nooo!!! ...¡Guardias, ...prendedlo... es tra-traición!!!...”
“...¡No, Claudio!...No te haremos ningún daño, ¡te lo juro!...”
“...Entonces que tu compañero g..guarde esa caja del inf-infierno, o si-si no, irán a p-parar el circo ahora mi-mismo...”
“...Esta bien, está bien, pero no te enojes... Jorge, es mejor que nos olvidemos de las fotografías. Guarda tu cámara si no quieres que nos sacrifiquen en el circo... ¡Ya! Ya está, Claudio. Ya hemos guardado la cámara. Quédate tranquilo , no intentaremos a tomarte ninguna fotografía. ¿Puedes decirle a tu oficial que suelte al pbre Jorge?.... míralo, está tan rojo por el susto que se nos puede reventar...”
“...Es-está bien... ¡Su-suéltale, capitán, pero está al-alerta y si vuelve a in-intentar a to-tocar esa maldita caja negra, atraviésalo con tu lanza sin esp-esperar mi o-orden. ..¿entendido?...”
“...Si, Cesar...”
“...¡Ejem!...más vale que te olvides de las fotografías, Jorgito...
Bien, Claudio, ya que no quieres que tu imagen llegue bien al futuro, háblame entonces de tu imperio. ¿ Te parece bien? Sabemos que tanto el contenido de las arcas como el poderío del imperio romano llegaron a tus manos considerablemente mermados. ¿Fue muy difícil enfrentar esa situación y tratar de sacar adelante el imperio?...”
“...Bu-bueno, hasta para un gran mago sería di-dificil ma-mantener un imperio en cu-cuyas arcas solo hay mi-miles de co-conchas de mar. ... Ese fue el bo-botín que nos trajo Calígula de su última ex.. expedición guerrera.. No fue sen-sencillo pagar las deudas del imperio, ten-teniendo para ello solo ca-caracoles marinos...”
“...Sin embargo, lo lograste... ¿Cuánto tiempo duró tu imperio, Claudio?...”
“...Pe-pero ¿c-cómo quieres que yo sepa, cu-cuanto tiempo voy a vi-vivir? S-si lo supiera tendría m-más derecho a convertirme en d-dios que ni-ningún otro ho-hombre..... ni si quiera el di-divino Augusto pudo saber jamás do-donde comienza la vi-vida y donde se in-inicia la muerte... eso solo la gr-gran Isis te lo podría con-contestar...”
“...Está bien, Claudio, tienes razón. Por un momento olvidé que tu todavía estas vivo y no puedes, como yo, conocer el futuro.... Hay otra cosa que desconcierta a muchos que conocemos poco la historia, y es el hecho de que sintiendo la repulsión tan grande que tenías contra Nerón, el hijo de tu esposa Agripina, lo hayas nombrado como tu sucesor al trono de Roma, privando de ese derecho a tu legítimo hijo... ¿Porqué lo hiciste, señor?...”
“...Seguramente sa-sabes que yo soy rep-republicano de corazón... Yo nunca lo he oc-ocultado al mu-mundo. Siempre quise restablecer la rep-úplica en Roma. ...y ya que me vi ob-obligado a ser em-emperador, el único mo-modo de re-reinstalar la república, era nombrando a un ser to-totalmente in-inepto y corrupto p-para que logre p-por sí solo acabar con el imp-imperialismo. Así el pu-pueblo logrará imp-implantar la república como u-único recurso de go-gobierno...¿ Y quién podía ser más in-inepto y por ello m-más apropiado pa-para mis planes, que el est-estúpido y obeso de mi hijastro Nerón?...”
“...Entonces verdaderamente eras un republicano convencido, a pesar de ser un emperador, Claudio... vuelvo a preguntarte lo mismo: ¿Si no querías ser emperador, porqué aceptaste la corona?...”
“...Pe-pero ¿es que eres tonta, niña!?... ¡A mi nadie me pre-preguntó jamás si q-quería o no q-quería ser emperador!! A mi simplemente me-me senta-sentaron en el trono con la cons-consigna de reinar o mo-morir, no ha-jhabía mayor elección.... com-comprendes ahora por fin?...”
“...Si, ya entendí, señor...Tienes que perdonar mi torpeza, pero es la primera , y quizás también la última vez , que yo hablo con un emperador como tu. ... Hace un momento mencionaste, que te gusta mucho escribir. ¿qué escribes y qué haces con lo que escribes, Claudio?...”
“...Esc-escribo cosas, ..historias...pensamientos... cosa que me vi-vienen ocurriendo en los mo-momentos más in-inoportunos... a veces t-tengo que sus-suspender alguna audiencia, po-porque lo que te-tengo en la cabeza me re-revolotea tan fuerte, que no me de-deja escuchar n-nada de lo q-que me dicen...t-tengo que ir a escribirlo y des-después volver a continuar son la au-audiencia...
Quizás tengan razón los se-senadores cuando dicen q-qie estoy lo-loco... ¿tu que opinas, niña...estaré lo-loco?...”
“...Creo, señor, que el mundo caminaría menos mal si hubiera más “locos como tu”... Pero mi opinión poco o nada importa en este asunto....
Mejor hablemos de la herencia que te dejó tu predecesor Calígula. Ya nos dijiste que lograste pagar las deudas del imperio, a pesar de tener en las arcas solo caracoles marinos. Pero ¿qué hiciste con “Incitatus”, el famosísimo caballo cónsul de Calígula?...”
“...¿¡Y qué podía yo hacer con un caballo?! ...mandarlo co-con toda su dignidad y su precioso cargo de co-consul oficial a que pa-pastase y ac-acabase sus días pa-pacíficamente en el est-establo imperial... Soy un imbécil pe-pero aún no creo po-poder atender o entender a los “sa-sabios” consejos de un ca-caballo...”
“...¿Te fue muy difícil entender y sobrellevar la creciente locura de tu sobrino Calígula, cuando te nombró cónsul a su lado?...”
“---Realmente un-nunca me puse a pen-pensar si era difícil o si no lo e-era...solo sabía que si no lo se-escuchaba , mi vida pe-peligraría... y aunque so-soy un viejo, yo no me que-quería morir todavía...”
“...De ti se sabe realmente poco en la historia. Se sabía más de Calígula, tu antecesor, o de Nerón, tu hijastro. ¿A qué atribuyes esa casi anonimato histórico?....¿Fuiste un mal gobernante y por eso te olvidaron?...”
“...¿An-anonimato histórico?...pues noo... en rea-realidad no creo ser un mal go-gobernante....aunque te-tengo que admitir, que no me in-interesa mucho el pa-palel de emperador de Ro-roma. Sin embargo tengo que cu-cumplir con mi trabajo mie-mientras no soy muerto por mis en-enemigos....”
“...Pero, ¿tu sabes que te van a matar, Claudio?...”
“...¿Me van a mat-matar?...yo n-no sé...¿tu lo sabes, niña?...
¡ no! ..no lo digas...solo los dioses pueden saber de vi-vida o muerte... ¡ y yo no soy ni-ningún dios!... es me-mejo que no lo se-sepa...
¿Sabes, niña?...me gu-gusta platicar contigo, pe-oero el senado me-me espera y ya empieza a im-impacientarse. Tengo que entrar y rendir mi in-informe, pero tu no pue-puedes entrar allí, pues está pro-prohibido para mujeres. Ten-tendremos que dejar la con-conversación para después. ¿me esperarías en el pa-palacio?...¡haré que te lleven allá!...Me gu-gusta platicar contigo, tal vez po-porque estás tan lo-loca como dicen q-que estoy yo. Quizás si te co-conociera el sen-senado, verían que no s-soy el único son problemas y me tendrían un po-poca más de resp-respeto...Te presentaré con alg-algunos de ellos y podrás hab-hablarles como lo has hecho con-conmigo...
¡¡Pero sin llevar ese cuchillo tan ra-raro que lamas mic- micr-ofono!! ... pues no acaba de gustarme...¡eh!...”
“...Me encantaría seguir platicando contigo, señor, pero por desgracia solo se me dio una oportunidad contigo y no podré esperarte donde tu lo deseas... Tenemos que irnos. ¿no dejarás que Jorge te tome una fotografía, señor?...¡No te hará daño alguno...te lo juro!!...”
“...¡N-NO!... Ya te he dicho q-que con esa ca-caja tan rara que trae tu compañero, un-nunca me van a apun-apuntar...
¡¡Po-por Júpiter!!... co-como gritan todos esos hombres... ¡Ca-capitán! Ve por delante. En-entraremos ahora para complacer a todos esos ceñudos y mal hum-humorados senadores...
Perdóname niña...n-no puedo estar más tie-tiempo contigo...pero te ver-veré después en mi palacio...”
“...Me encantaría, pero...es mejor que nos despidamos ahora mismo, pues el vociferar de los senadores ya se escuchan hasta acá y me parece que no aguantarán mucho tiempo sin perder si paciencia.
Así que...¿nos despedimos, divino Claudio? Que dios, o los dioses te protejan siempre mientras te toca estar en este mundo.
“...No, no, na-nada de despedirnos. Re-recuerda que soy el Cesar y no pue-puedes desobedecer un-una orden mía.... aunque yo sea un imbécil, soy el Cesar y lo-lo que yo ord-ordeno se cu-cumple de inmediato...
¡T-te veré en palacio desp-después de la audiencia con los senadores... no hay na-nada más que discutir...”
“...Si supieras cuánto me gustaría poder quedarme más tiempo junto a ti, señor...Resultaste mucho más maravilloso que cualquiera de mis fantasías... pero se nos acabó el tiempo...”

“...Jorge, recoge tu cámara y prepárate para volver a casa...”
“...Es un enorme viejo, ¿verdad?...”
“...Si Jorgito, un enorme viejo.... pero
¡Señor!...¡Claudio!...Espera, espera un momento...¿Crees que sería mucha falta a tu dignidad se una humilde reportera que nacerá dentro de 2000 años te diera un beso en la mejilla?...”
“...¡¿U-un beso?!...pe-pero niña, ¿porqué quieres be-besar a un pobre em-emperador imbécil co-como yo?... para mi sería muy lindo..pe-pero ¿para ti?.....¿porqué?...”
“...Porque eres...¡ un enorme viejo ¡...”
“...Gra-gracias, niña...Te espero en el pa-palacio esta noche...
¡Cap-capitán!...anuncia al senado que ya en-entro...”

Casi podría decir que el emperador se ruborizó cuando lo besé ...¡ es lindo!...ojalá pudiéramos acudir al palacio esta noche, pero es imposible....casi estoy escuchando que me llaman desde allá...
Adiós Cesar, no te olvidaré jamás...Adiós divino Claudio, que tus Dioses y el mío te protejan todo cuanto puedan. Que te den fortaleza y valor para que el escuchar que te llamen “imbécil baldado” no te haga demasiado daño. Enfréntate con la frente bien alta a esos chacales vestidos de senadores...Tu idiotez , tu imbecilidad tienen más de humanidad de la que se puede encontrar en toda la maligna inteligencia de muchos de estos senadores.
“...Vámonos Jorge, es hora de volver a casa,,,”
“...¿Tan pronto...no podríamos quedarnos un rato más?...”
“...No...Me temo que ya se nos acabó el tiempo...yo, qé más quisiera...pero...”

Se ve casi imponente haciendo su entrada al senado...¡caray! ---¡cómo lo aclaman todos esos hombres!...tal vez algunos de ellos si sienten un poco de cariño por el emperador...¡quizás!...
Adiós gran Cesar...Adios divino Claudio...Adiós mi enorme viejo....

---------- o ----------


“...vamos niña...¡despierta!...ya han dado las siete de la mañana y vas a llegar tarde a la universidad...¡levántate!...”
“...Uuuuuuuummmmmm...Ya voy, mamita, ya voy....me despertaste cuando estaba soñando muy lindo...”
“...Si, ya lo ví...Tenías una sonrisa como si estuvieras viendo el cielo mismo en los ojos de un ángel... pero ni modo...hoy tienes que presentar tu examen de historia... por cierto..¿qué estabas soñando, hija?...?me ,o puedes contar o es un secreto?...”
“...Solo soñaba con un viejo...un triste e incomprendido viejo...un hombre injustamente declarado imbécil, mamita...Solo soñaba con un enorme viejo...”

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