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EL IDOLO ( obra inédita de Gisela)

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EL IDOLO ( obra inédita de Gisela)

Mensaje por Administración el Miér Mar 09, 2016 11:37 pm

RELATOS INÉDITOS DE GISELA


Gisela al fallecer dejó entre sus pertenencias dos libretas de argollas con hojas intercambiables, que usaba como borrador para sus inspiraciones, antes de ponerlas a imprimir.
Como podrá comprobarse, no solo son relatos, sino que tal parecen verdaderos “libretos” con personajes y conversaciones y un “parlamento” como para una obra teatral o telenovela o cine.
El contenido de este segundo tema es bastante extenso y requiere de algún tiempo para leerlo y es el siguiente:

*******





EL IDOLO

Sinopsis: Un relato muy peculiar de una “fan” con relación a su “ídolo” en un marco de realidades no inventadas, dando credibilidad a un resurgimiento. En este relato revela la autora la forma en que aprendíó ella misma a comunicarse con los demás a través de las palabras. El lugar del escenario es el que a la autora más le ha gustado en lo personal.

*************************

Estamos en Avándaro, un bello bosque situado en el Estado de México. Son las 5 de la tarde y hace poco se soltó un terrible aguacero que ha oscurecido el cielo y obstaculiza mucho el tránsito por la angosta y serpenteante carretera que una a Avándaro con el poblado de Valle de Bravo.

Un pequeño auto compacto transita por la carretera muy despacio, con mucha precaución, pues la lluvia casi hace desaparecer la cinta asfáltica. Al salir de una curva, aparece la entrada a un hotel, y el auto, como si hubiera visto las puertas de la gloria, se mete al sendero y se estaciona frente a la puerta principal del “Refugio del Salto”.
El estacionamiento está completamente vacío. No parece haber ni una alma en todo ese lugar, pero seguramente estará seco.
Del auto desciende una mujer, que por más que corre hacia la puerta, cuando entra al lobby del hotel, está completamente empapada.
El lugar es amplio, acogedor y la gran chimenea se encuentra encendida. Se escucha el estruendo de la cascada junta a la cual está construido el refugio, pero no parece haber absolutamente nadie en el lugar.
La mujer, luego de echar un vistazo a su alrededor y preguntar en voz alta si alguien esta allí, se aproxima a la tibieza que promete la chimenea y se frota las manos para entrar con mayor rapidez en calor.
Se trata de Geigy de 30 años aproximadamente, de buena figura aunque de ninguna manera podría ganar el premio de “Miss América”. Llegó a Valle de Bravo hace 2 días en compañía de un numeroso grupo de amigos, pero aquella mañana sintió deseos de alejarse de la bulla del grupo. Por eso subió a su auto diciendo solo que iría un rato al bosque para escribir, y que no quería compañía. Todos sabía ya que Geigy era un poco excéntrica y que solía apartarse de toda compañía justamente cuando el ambiente se encontraba en su mayor momento. Así fue que a nadie extrañó que cogiera con rumbo al bosque en completa soledad.
Geigy se astá sacudiendo el cabello para quitarse el agua lo más pronto que pueda, cuando a su espalda suena la voz de un hombre que dice:
...”Buenas tardes, señorita, disculpe usted que no haya acudido antes, pero me encontraba en mis habitaciones, ya que el hotal esta vacío....”
Era un hombre ya entrado en años, con poca estatura y bastante barriga. Se está todavía poniendo el saco y le sonríe a Geigy con algo de aire paternal.
....”No se preocupe” - respondió ella – “no quiero molestar a nadie, solo entré aquí a esperar que pase un poco la tormenta... No se puede ver ni la carretera. Además, mi auto no tiene las llantas en muy buen estado y no quiero correr riesgos con el pavimenta tan mojado...”
...”Es usted muy afortunada de haber podido llegar hasta aquí y me temo que tendrá que pasar la noche con nosotros. Con la lluvia hubo dos derrumbes en la carretera, uno más arriba y otros más abajo, así que no podrá pasar por ningún lado...”
....”¡Pero cómo! ...si yo acabo de venir de arriba y no había ningún derrumbe ni deslave...”
....”Pues ha sido un milagro que no la aplastara el derrumbe. Hace solo 5 minutos que se comunicó con nosotros por radio el jefe de la policía para avisarnos que estaremos totalmente incomunicados durante varias horas. Lo que no sabemos es que alguien más se hubiera quedado por allí...”
...”¿Y hasta cuándo se supone que podré bajar al pueblo?...”
...” Probablemente mañana por la tarde ya podrán podido despejar la carretera...”
...”¡Dios mío!... ¿y mientras tanto qué voy a hacer yo?...”
...” No hay problema, señorita, El hotel está vacío. No estamos en temporada, así que lo que nos sobran, son habitaciones....”
....”Está bien, supongo que no me queda más remedio. Solo hay un pequeño problema. Yo subí al bosque solo para hacer un pequeño paseo, así que no traigo ni un solo centavo para pagarle la habitación. Tendrá usted que esperar hasta que baje al pueblo para traerle su dinero...”
....” Por favor, señorita, por eso no se preocupe. Se trata de un caso de emergencia, y aún cuando usted no pagara el hospedaje , no podría dejarla afuera en la lluvia toda la noche. ..así que póngase cómoda. ¿Desea tomar una taza de café caliente?...”
....”Pues no quisiera molestar, pero... la verdad, me estoy helando y creo que me caería muy bien una taza de ese café caliente...”
....” No es ninguna molestia, enseguida se la traigo ... y creo que sería muy conveniente que se quitara esa ropa mojada. También le traeré una bata de mi hija, es más o menos de su talla. Ahora regreso...”ç
Con el mismo sigilo con el que había aparecido, el hombre desapareció de nuevo en el interior del hotel, mientras que Geigy volvía a arrellanarse junto a la chimenea encendida.
Cinco minutos después, el Sr. Torres, que así se llamaba el administrador del hotel, regresó trayendo en una mano la taza de café humeante y en la otra mano una suave y tibia bata de franela blanca. Con una sonrisa le tendió a la muchacha ambas cosas sugiriéndole paternalmente:
...”Puede cambiarse de ropa detrás de aquel biombo, no hay nadie en el hotel, así que nadie la molestará. ¡Ah! Y no deje que se enfríe el café, ¿eh ?...”
...” Así lo haré. Muchas gracias, señor, es usted muy
gentil...”
Geigy, nuevamente sola, siguió los consejos del viejo. Se quitó la ropa empapada y se puso la bata, que la reconfortó grandemente con su tibia suavidad. Después bebió el café , y sentada sobre el suelo cerca del fuego, se dedicó a escuchar con embelezo la atronadora canción que la cascada también llamada “salto del agua” al otro lado de los cristales y que le dio el nombre al hotel. Era una canción violenta e imponente pero que a la vez tranquilizaba.
No había pasado mucho tiempo, cuando la puerta lateral del salón se abrió con cierta confianzuda violencia y entró por ella la figura de un hombre envuelto en una chorreante “manga” impermeable y tocado con un sombrero de palma que también escurría agua.
El ruido hizo voltear a Geigy , pero ésta no hizo ningún movimiento. Se concretó a observar los movimientos del recién llegado, mientras éste se quitaba el sombrero , tirándolo sobre uno de los sillones cercanos, y posteriormente la “manga” ahulada también salió por su cabeza y comenzó a sacudirla con fuerza haciendo que las gotas de agua saltaran de ella salpicando casi todo el salón. Cuando las gotas de agua llegaron hasta Geigy, ésta protestó enérgicamente:
...”¡¡ Oiga !! ... ¡Fíjese en lo que hace, me está volviendo a empapar y todavía no me seco bien de la primera mojada!...”
Al escuchar la protesta de la muchacha, el hombre dejó instantáneamente de sacudir la prenda, y con gesto de asombro se acercó lentamente hasta donde ella estaba sentada.
...”Discúlpeme, señorita...” -- balbuceó aturdido el hombre—“no sabia que hubiera alguien más en este hotel. Vi las luces encendidas en las habitaciones del administrador y di por sentado que aquí no habría nadie...”
Cuando el hombre se acercó al resplandor de la chimenea, Geigy lo reconoció de inmediato. Se trataba de Juan Camilo Sierra, poeta, músico y cantante que durante una época había llenado las páginas de todos los periódicos con elogios para su arte novedoso y revolucionario en ese entonces. Había tratado de hacer que los grandes poetas españoles del 96 llegaran al gran público por medio de sus canciones.
Desde hacía algunos años, Geigy no había vuelto a saber hada de Juan Carlos. Se hallaba medio retirado de su trabajo, su momento de gloria había terminado. Los tiempos cambian y las novedades se vuelven viejas, sin vigencia. Juan Camilo ha rebasado ya la barrera de los 40 años ha perdido cabello y su figura ya no es tan estética como era en la década de los 70s. Sus ojos, antes de mirada romántica y soñadora, ahora perecen apagados, tristes.
Geigy había sido una de sus más fieles admiradoras cuando Juan Camilo llegó a México desde su natal España, con su cargamento de canciones, poesías, protestas y reflexiones sobre el mundo en que le había tocado vivir. Así que cuando lo reconoció, su primer impulso fue el de abrazarlo efusivamente y decirle cuánto le alegraba poder conocerlo al fin en persona.
Sin embargo no siguió su impulso. La época del fanatismo ya había pasado. Ambos ya eran adultos y si él estaba en un lugar tan apartado de la civilización como aquel, seguramente era porque no deseaba ser reconocido y asediado por su fama. Así que la muchacha decidió ser discreta y hacer de cuenta que ignoraba quien era aquel hombre que se hallaba enfrente de ella.
....”A mi también me aseguraron que el hotel se encontraba completamente vacío...” –- dijo Geigy sin darle importancia el recién llegado.
....”Si...” --- respondió Juan Camilo --- “supongo que el st. Torres ya se acostumbró tanto a mi presencia en la cabaña, que ya me toma parte del mobiliario del hotel. En realidad yo prefiero venir poco por aquí, pero en esta ocasión la leña de mi cabaña se mojó con tanta lluvia y pensé venir hasta acá por un poco de leña seca....”
...”Es curioso, yo también me encuentro aquí por un mero accidente. Subí al bosque esta mañana para alejarme un rato de la bulla de mis compañeros, me sorprendió la tormenta y de un momento a otro me encontré con que estoy atrapada en este lugar por lo menos hasta mañana. Eso porque se produjeron dos derrumbes en la carretera, y ni para atrás ni para adelante se puede transitar...”
...”Gracias a Dios que no le ocurrió nada y que pudo llegar hasta aquí. El lugar está un poco abandonado, pero las camas son limpias y Doña Rosita tiene un muy buen sazón para la comida....”
....”Si” – suspiró Geigy --- “supongo que podo ser peor la cosa, ahora lo único que me preocupa, es que mis amigos no saben donde estoy y seguramente se preocuparán por mi....”
...”Si ese es su único problema... ahora mismo lo resolvemos...” --- dijo Juan Camilo, y acto seguido llamó al administradora grandes voces-- ...”¡ Señor Torres ... señor Torres!! ... ¡¡Torrreees !!...”
Al cabo de unos instantes el Sr. Torres apareció en el salón un tanto presuroso y servicial:
...”¿ Llamó usted, Sr Sierra?... – dijo Torres – “¡Aah, ya veo que ya se han presentado ustedes , pensé en ir a avisarle que había alguien más en el hotel, señor, pero mi mujer me entretuvo con su parloteo y no sentí el paso del tiempo. Tendrá que disculparme usted...”
...” Esta bien, Torres, no se preocupe” --- dijo Juan Camilo --- “le he llamado porque la señorita está preocupada por la posible inquietud de sus amigos allá en el pueblo, al ver que ella no llega en toda la noche ... ¿funciona bien la radio?...”
...”Si, sr. Sierra, por radio nos avisaron que la carretera estaba destruida...”
...”En tal caso, podrá usted comunicarse con la oficina de policía del pueblo, y pedir que le avisen a sus amigos que la señorita esta aquí sana y salva. ... Señorita, bastará con que le proporcione a Torres su nombre y el lugar donde se encuentran sus compañeros, para que él se lo comunique a la policía y ellos a su vez a sus amigos...”
...”Naturalmente, señorita” – intervino Torres – “Por eso no hay problema. Con gusto avisaré que usted esta aquí...”
...”Muchas gracias, Sr. Torres” – dijo Geigy – “Mi nombre es Georgina Duarte, pero me dicen “Geigy” y nos hospedamos en el Hotel Montiél...”
...”Perfectamente, ahora mismo daré el aviso... Mi mujer está preparando algo sencillo de comer y más café caliente. Se los traeré dentro de un rato ... Con el permiso de ustedes...”
El administrador salió del salón y Geigy volvió a fijar la mirada en las llamas de la chimenea, que ejercían sobre ella una atracción mágica e hipnótica, tal y como a casi todas las personas les ocurre.
Juan Camilo a su vez, se sentó lentamente en la orilla de un butacón que se encontraba también cerca de la chimenea, y comenzó a frotarse las manos una con la otra, como si quisiera entrar en calor, aunque en realidad no sentía frío alguno.
Por unos minutos ambos permanecieron en silencio y aparentemente ignorándose mutuamente, hasta que él habló como por casualidad:
...”Geigy,...¿qué clase de nombre es ese? ... es casi imposible de creer los apodos que nos pueden inventar nuestros amigos o la familia...”
...” ¿Es tuyo este hotel, Juan Camilo?...” preguntó Geigy como si no hubiera escuchado el anterior comentario de Sierra.
...”No, no es mío... ¿Porqué lo preguntas?...”
...”Es que como el administrador te pidió disculpas por no haberte avisado que alguien más había llegado el hotel.....”
...”¡Ah ¡, por eso... no, lo que ocurre es que llevo aquí varias semanas y siempre que por casualidad ha llegado algún otro huésped, yo he preferido no salir de mi cabaña... En cuanto comience la temporada turística, yo me iré. Buscaré otro rincón olvidado del mundo para poder continuar mi trabajo tranquilamente...”
...” Lamento mucho haber venido a interrumpir tu paz y soledad, pero te aseguro que a mi tampoco me hace mucha gracia estar atrapada aquí...procuraré no estorbarte esta noche...”
...”No creo que una chiquilla solitaria como tu haga la bulla suficiente como para estorbarme...”
...”Gracias, por lo de chiquilla, Hace muchísimo tiempo que nadie me decía asi...”
...”Perdón, pero es que tienes casi la misma edad que mi hijo...”
...”Eso no es verdad. Tu hijo ha de andar por los 18 alos apenas, y yo ya tengo los 30 bien cumplidos...”
...”Oye, ahora que me doy cuenta...” -- dijo Juan Camilo frotándose la barbilla con el dedo pulgar-- ...”¿Cómo es que tu sabes mi nombre y ¡hasta la edad de mi hijo!!...”
...”No creo que sea muy difícil para nadie, reconocer al famoso cantante y compositor Juan Camilo Sierra, a pesar de los años transcurridos....”
...”¿En verdad tu me reconociste?...”
...”Naturalmente...” – dijo Geigy volteando a mirarle mientras cambiaba de posición sobre el suelo.—“...todas las que te admiramos, te tenemos que reconocer en cualquier parte del mundo. ¡No has cambiado tan rotundamente como para no poder hacerlo!...”
...”Me temo que no mucha gente comparta tu opinión. Hace bastante tiempo que nadie me reconoce en ninguna parte del mundo...la memoria humana es tan débil...”
...”Para las cosas o personas sin importancia quizás si. Pero tu y tu trabajo fueron demasiado importantes en su tiempo, como para que se te olvide...”
...”Sin embargo así es, Geigy, ya nadie recuerda a Juan Camilo Sierra, el decidor de poesía musicalizada que un día logró llenar los teatros más importantes en muchos países del mundo....”
...”¿Sabes, Juan Camilo?... pareces estar resentido con el mundo.¿Es así?...”
...”¿Resentido? ... no , solo un poco desilusionado, tal vez si. Cuando yo comencé a trabajar, lo hice con la intención de enseñar algo a la humanidad, cuando menos pretendía mostrarles mi modo de ver el mundo, y por un momento creí que lo había logrado. Pero me equivoqué por completo. Apenas ha pasado una década desde que parecían adorarme y hoy ya ni siquiera me reconocen o recuerdan mi nombre...”
...”Si,, supongo que muchas personas son así, pero también creo que debe haber alguien que si logró comprender y seguir su camino que tu señalaste...”
...”Quizás exista, pero yo todavía no he encontrado a ese alguien así como tu dices...”
Geigy pudo ver la tristeza materializada y tangible en los ojos y en las palabras de aquel hombre. Lo observa con cuidado y luego en un instante se ríe para sí misma, recordando que en una época de su vida se sintió profundamente enamorada de aquel hombre. Ahora, diez años después, lo tiene delante de sí, pero de ninguna manera está enamorada.
Juan Camilo se percata de la sonrisa de la muchacha y frunciendo el ceño repregunta con acidez:
...”¿Te ríes de mí?...”
...”¡Calma ¡...” –respondió ella con presteza -- ...” guarda tu espada, caballero, que nadie tiene la intención de atacarte. ... Mi sonrisa fue por un recuerdo que vino a mi mente y me pareció muy lindo, Eso es todo...”
...”Tienes razón, ... es mejor que me vuelva a mi cabaña. Después de todo yo solo vine aquí a buscar leña seca... Que pases buena noche, niña...”
...”Lamento contradecirlo, Sr. Sierra...” – interrumpió Torres , que venía entrando en estos momentos al salón-- ...”pero alcancé a escuchar sus últimas palabras, y precisamente venía a decirle a usted, que también tendrá que honrarnos con su compañía esta noche. Hace un momento hubo un rayo que desgarró uno de los árboles cercanos a su cabaña y fue a caer justamente sobre el techo de ésta. No es nada grave, pero se llevará 2 horas de trabajo y bajo esta tormenta no es posible trabajar. Mañana a medio día, ya estará reparada, pero por ahora es imposible que pase usted la noche allí. ...”
...”¡Oh no!...” – exclamó Juan camilo-- ...”¿y mi trabajo y mis papeles?...”
...”Ahora mismo iré a sacarlos de ahí, Sr. Sierra, no se preocupe...”
...”Pues entonces vamos... ¡VAMOS YA!...”
Los dos hombres salieron del hotel apresuradamente y Geigy se volvió a quedar sola. Movió la cabeza de un lado para el otro y se puso de pié. Luego se dirigió hacia su bolsa que había dejado en un sillón al entrar al salón, y extrajo de ella un cuaderno de apuntes y un lápiz . Regresó a su sitio junto a la chimenea y comenzó a escribir

----o----


El Sr. Torres y Juan Camilo tardaron casi media hora en regresar y cuando entraron se dieron cuenta, de que Geigy se había quedado profundamente dormida, acurrucada junto al calor del fuego y con el cuaderno y el lápiz sobre las piernas. Juan Camilo observó con cuidado a Geigy por unos instantes. Había tanta tranquilidad en el rostro de la muchacha y una sonrisa tan dulce en sus labios, que parecía casi una niña indefensa . Torres también la miró y después de quitarse el impermeable, le dijo a Juan Camilo en tono compadecido:
...”Pobrecita, se quedó dormida...voy a despertarla para llevarla a una habitación, está muy incómoda allí...”
...”No...” – dijo Juan Camilo con autoridad-- ...”Si la despierta, probablemente se niegue a acostarse y habrá perdido esos minutos de sueño profundo que suelen ser tan reparadores...”
---“ Esta bien, señor Sierra... de todos modos iré a preparar una habitación también para usted, ya que por hoy no podrá regresar a la cabaña. Ya vio usted cómo ha quedado con el tronco que le cayó encima...”
...” Si, vaya usted, Torres, no se preocupe por la señorita. Solo la cubriré con esa manta que está ahí, para que no vaya a pasar frío, ya que el fuego de la chimenea se esta apagando...”
Sigilosamente Torres abandona el salón en tanto que Juan Camilo recoge la manta y cuidadosamente va a cubrir a Geigy para protegerla del frío de la noche tormentosa.
Iba a dejar caer la manta sobre la chica, cuando la libreta de apuntes que yacía sobre su regazo le llamó la atención. Hombre incapaz de resistir mucho a su curiosidad, Juan Camilo tomó la libreta y luego de cobijar a la muchacha, fue a sentarse al butacón cercano y comenzó a leer lo que ella había escrito unos momentos antes.

”VOLAR”

Volar... volar, ... volar,
hasta tocar la libertad,
sin necesidad de soñar
ni abjurar lealtad.

**
Correr cielo arriba,
Caminos que nadie mira,
Besar al que allí anida
Brindándole nueva mirra.

**
Arrancar de cuajo raíces,
anclas que nunca hice,
y arrugando las narices
olvidar un mundo triste

**
Hacer de azúcar las nubes,
Como en feria de embustes,
Cabalgar un corcel muy ilustre
Y preguntarte: ¿Porqué no subes?

**
Volar, ... volar, ...volar,
Hasta alcanzar la libertad,
Sin conformarse con soñar
Ni esconder mi ansiedad...


Luego de leer esto, Sierra tiene por primera vez desde que apareció en el salón, una suave sonrisa de satisfacción en la boca. Nunca hubiera podido imaginar que una chica como aquella, hubiera escrito algo tan bello como esto. Parecía ser una mujer tan igual a todas las demás. Sin embargo, después de leer aquel cúmulo de palabras que revelaban tanto sentir, Juan Camilo mira a Geigy con ojos nuevos, más comprensivos, menos indiferentes. Sin querer recuerda que cuando él tenía la edad de aquella muchacha, también escribía cosas así, llenas de idealismo , románticos sueños de libertad en un mundo sin cadenas ni prohibiciones de ninguna especie.
Así, mirándola, se le pasan a Juan Camilo los minutos sin que se diera cuenta de ello.
Al cabo de una hora, Geigy comienza a despertar, y sin moverse de su sitio, se percata de que su compañero de aislamiento la esta mirando casi con embelezo. Sonríe y se incorpora lentamente y mientras se despereza con movimientos lentos, se da cuenta de que la hubieran cubierto con una tibia manta y pregunta:
...”¿Has sido tu quien me puso esto encima?...”
...”Si...” –responde Sierra, volviendo hacia la chimenea con aire de indiferencia-- ...” estabas hecha un nudo y pensé que tenías frío...”
...”Pues la verdad, no se si tenía yo frío o no. Pero de cualquier modo, gracias por tu gentileza...”
...” ¡Bah!, no fue nada... obligación humanitaria...”
El tono de Juan Camilo es bastante agrio. Ha ocultado instintivamente la dulzura que tenía en los ojos mientras Geigy dormía.
Sin embargo la muchacha prefiere ignorar ese tono de él y viendo que el administrador del hotel ha cumplido su ofrecimiento de traerles comida, se pone de pie y se dirige alegremente hacia la bandeja con sándwiches que está sobre una de las mesas cercanas..
Tomando uno, lo devora con avidez antes de poder recordar la cortesía más elemental. Emparo, no tarda mucho en reaccionar, y tomando la bandeja con la mano que tiene desocupada, se acerca a Juan Camilo y se la pone justo bajo la nariz.
...”Mmmmmm... están deliciosos ... ¿porqué no comes uno? Ya es hora de cenar...”
...”No, gracias...” – gruñó él—...”no tengo apetito...”
...”Pues entonces, me vas a disculpar, pero yo si tengo un hambre de lobo. No he probado desde el desayuno... Mmmmm, tenías razón sobre el buen sazón de Doña Rosita, ¡eh! Esto está más que bueno...”
Mientras come, los pensamientos de Geigy se le atropellan unos con otros.
El rugir de la lluvia y de la caída del río tras las ventanas y el chasquido del chisporroteo del fuego avivado de la chimenea han creado un raro concierto musical que llena todo el salón.
A la muchacha le molesta cada vez más el silencio que se ha producido entre su compañero y ella. Geigy es amante del silencio y de la tranquilidad pero siempre y cuando se encuentre sola. Asi que buscando algo de lo que pudiera hablar con Juan Camilo, se le ocurre preguntar mientras mastica el último bocado de su cena:
...”¿Qué pasó con la cabaña, quedó muy dañada?...”

...”No...” – replicó él-- ...”no demasiado. Pero si resulta imposible pasar la noche allí. Hay goteras en gran parte del techo...”
...”¿Y tus papeles, tu trabajo, lo pudiste sacar sin dificultad?...”
...”Por fortuna estaban dentro del portafolios y una vez que pude llegar hasta allí, ya no hubo mayor dificultad de sacar todo de la cabaña...”
Casi sin querer, los ojos de Geigy se tropiezan con su propio cuaderno de notas que aún tiene en las manos Juan Camilo, y como niña pillada en una travesura, se atraganta con el último bocado de su sándwich, mientras se levanta y se lo arrebata casi con violencia.
...”¡Ah!, con que el señor Sierra además de tener muy mal genio, tambien es curioso...” ---acusa la muchacha-- ...”¿Quién le dio permiso de leer mis cosas?...”
...”Discúlpeme, Geigy, ...” –dijo él-- ...”se te cayó de las manos mientras dormías y no creí que te molestara que yo lo leyera...”
...”Bueno, tanto como molestarme, pues no. Pero hubiera preferido que tu no lo leyeras, eso es todo...”
Geigy volvió a sentarse sobre el piso, con su cuaderno en las manos y bastante cerca de los pies de Juan Camilo. Parece una chiquilla enfurruñada y temerosa de un juicio de su maestro, y hasta sus ojos parecen rehuir la mirada de él.
Esta actitud hace reir franca y abiertamente al artista y acariciándole sutilmente el cabello, le pregunta:
...”¿Porqué no querías que yo leyera eso, Geigy?...”
...” No sé, supongo que aún lo siento muy carente de calidad, como para que tu lo leas...no sé...”
...”A mi me parece bastante bueno. Te aseguro que he tenido que leer cosas mucho peores en mi vida... ¿quién te enseñó a escribir asi?...”
...” TU...”
Se produce un súbito silencio entre los dos. Geigy se ha quedado mirando el rostro, ya un poco marchito, del que fuera su ídolo de adolescencia. En tanto que Juan Camilo parece haberse quedado con la mirada perdida entre las llamas y la nada, como si recién le hubieran dado un golpe en la cabeza, lo cual lo hubiera apartado súbitamente de la realidad. Después vuelve a hacer la pregunta, seguro de que ésta no fuera comprendida por la muchacha la primera vez:
...”Quién te enseñó a escribir así?...”
...”Ya te he contestado, Tu... fuiste tu quien con tus canciones me enseñó a ver las cosas de la vida como son, y sobrte todo me enseñaste que existen las palabras para poder comunicarle a los demás todo lo que estamos sintiendo. Seguramente todos sienten lo mismo, pero no todos pueden trasladar ese sentir a las palabras, y yo aprendí escuchándote a ti. Por eso, mi maestro lo eres tu...”
...”Casi no puedo creer lo que me estas diciendo. Nunca he conocido a nadie que verdaderamente hubiera aprendido algo de mi... y esto es magnífico...”
...” Tampoco creo que sea “magnífico”. Pero creo que algún día podré llegar a escribir aproximadamente con tu calidad. ¡No como tu! ... porque eso sería no tener personalidad propia alguna, pero si con tu calidad...”
...”Escribir como yo...” –gimió Juan Camilo con desgano-- ...”¿qué pensarías si te digo que hace cinco años que no he logrado escribir ni un solo párrafo?...”
...”¡Cómo que no has escrito! Y entonces ¿qué demonios corriste a sacar de la cabaña hace un rato junto con el Sr. Torres?...” ...” Nada...papeles en blanco...nada...”
...” ¡¿Nada!?...¿y toda esa pantomima para qué fue?...”
...”En realidad, ni yo mismo sé para qué fue... tal vez para tratar de engañarte a ti, al pobre de Torres o a mi mismo, haciendo creer que aún soy un artista, cuando en realidad solo soy un viejo que ha dejado de interesarle al público debido a que ha dejado de ser lo que era antes...”
...”Juan Camilo, sinceramente no entiendo tu derrotismo. Te calificas a ti mismo de viejo cuando apenas llegas a los 50 años y has dejado de trabajar porque ya no le interesas al público... yo no creo que hayas dejado de sentir lo que antes sentías, solo tienes que decirlo. ¡Y tu siempre has sabido decirlo!...”
...” Dicen que para que el ruido exista, tiene que existir tambien alguien que lo escuche, de lo contrario, no existe... Eso me ocurre a mi, ya que para que cante, me tienen que escuchar, y hace ya tiempo que han dejado de escucharme...”
...”No estoy de acuerdo contigo, pues bien dicen que quien no habla ni Dios lo oye. Yo estoy segura de que siempre existirá alguien que desee , o necesite escucharte... Si tu enseñas, siempre habrá alguien que aprenderá... pues yo lo hice...”
...” Si, tu aprendiste... ¿pero aprendiste de mi?... ¿No será que tu ya traías ese talento adentro de ti y por eso salió con el menor pretexto? ... Te agradezco que trates de levantarme el ánimo, hija, pero...”
...” Y yo te agradeceré mucho que dejaras de llamarme hija... ¿sabes?, y es que no te pareces en nada a mi padre...”
...”¡Lo ves ! Eres una niña berrinchuda...”
...”Tal vez si, soy una niña berrinchuda, pero tu eres un tonto y testarudo...”
...” ¡¡ Geigy !!...”
...” ¡¡ Juan Camilo !!...”
Hubo un instante de silencio enfurruñado entre los dos, ambos estan seguros de que sus gritos se han escuchado hasta las habitaciones del Sr. Torres, si no es que hasta el mismo pueblo.
Poco a poco, cada uno por su lado, se van dando cuenta de que es casi absurdo lo que les ha ocurrido, y es Geigy la que primero comienza a sonreír. Después Juan Camilo sonríe también, y en cosa de unos instantes en mitad de tremendas carcajadas, ella se apoya en las piernas del artista y entre risas le repite:
...”Verdaderamente eres un tonto testarudo... ¡mira que haber dejado de escribir!... Es que lo juro, no lo puedo creer de to...”+
...” Es triste, Geigy, pero se me apagó la llama de inspiración. Toda mi familia se ha perdido en la nada. Mi público, mi esposa y hasta mis hijos han dejado de interesarse por lo que yo pudiera decir. Soy un típico fracasado con un brillantísimo pasado...”
...”¿Y porqué han dejado de interesarse en lo que pudieras decir, Juan Camilo? ¿no fuiste tu el primero que se cansó de decir lo que tenía que decir?...”
...” Me pregunto si a alguien le interesó alguna vez, lo que yo dije, si sirvió para algo que yo tratara de luchar desde un escenario contra la podredumbre de la humanidad ¿Alguien me habrá escuchado realmente alguna vez?...”
...” Yo si te escuché... tan te escuché que descubrí que yo también tenía cosas que decir. Y ya has visto, trato de ganarme la vida escribiendo, cosa que hasta antes de conocerte no había cruzado siquiera por mi mente...”
...”¿De veras lo haces porque yo te mostré el camino¿...”
...”¡ Claro que si!...¿porqué habría de mentirte?...”
...”Sabes, Geigy, es bonito para un viejo saber, que ha sido útil para alguien en algún momento de la vida...”
...” ¡ Y dale otra vez con que eres un viejo!!...”
:::” Es que lo soy, cariño. Estoy acabado...”
...” Ahora te voy a demostrar que estas muy lejos de estar acabado...”
Tomando a Juan Camilo totalmente por sorpresa, Geigy se sienta en sus pìernas y lo besa apasionadamente.
No tardó mucho el artista en corresponder plenamente a las caricias de la joven mujer, y en pocos minutos hacen el amor entre el rugir de la cascada y el calor de la chimenea, mientras la lluvia ha trocado su estruendo por una suave melodía de agua y viento entre los añejos árboles del bosque.

-----o.-----


Dos horas después, la pareja se halla recostada sobre la alfombra observando la incansable danza del fuego. Se sienten tranquilos, satisfechos, felices. Han disfrutado aquel momento como pocas veces lo volverían ha hacer en su vida. Después de pensarlo un rato, es Juan Camilo el que rompe el silencio:
...”Geigy, tu sabes que estoy distanciado de mi esposa y lo que acaba de ocurrir ha sido algo maravilloso. Soy un hombre responsable y cuando tu lo desees, yo tramitaré mi divorcio y te cumpliré...”
...”¿ Me cumplirás? ... ¿En qué, Juan?...”
...” Bueno, acabamos de estar juntos y sé que no eres una mujer fácil. Asi que estoy dispuesto a casarme contigo a la brevedad posible...”
...” Tienes razón...” –repuso ella-- ...”no soy una mujer “facil”, como tu dices. Sin embargo no tengo la menor intención de casarme contigo... ¿Sabes?, hay un hombre, me interesa y creo que yo también le intereso a él. Tal vez pronto nos casaremos...”
...”¿Luego, entonces, lo nuestro, lo que acaba de ocurrir, qué fue?...No lo entiendo, nena...”
...”Lo nuestro ocurrió, sencillamente porque tenía que ocurrir. Era elgo necesario tanto para ti como para mi... No creo que ahora tengas derecho a pensar que estás acabado, ni como hombre ni como artista...¿O si?...”
...”De modo que lo hiciste por lástima, ¡eh!...”
...”¡Ay Juan Carlos, qué bruto eres, por Dios Santo !!... No “lo hice” , ¡ lo hicimos!... y no creo que haya tenido nada de lastimero... Si te digo un secreto, ¿no te reirás de mi?...”
...”No creo que pudiera reírme de nada en este momento, te lo aseguro...”
...” Cuando yo era una adolescente y estaba “locamente enamorada de ti”, mil veces soñé con un momento como éste. Te quería mucho, Juanito. Te sigo queriendo aún, pero mi cariño ya es de otra manera. No sé como explicártelo, pero ha cambiado en su forma, aunque creo que en su esencia sigue siendo el mismo....”
Geigy se acurruca entre los brazos de Juan Camilo como una gatita mimosa y él la arrulla con ternura. Se siente bien, como si el tiempo hubiese vuelto atrás y él tuviera dentro de sí toda la vida que en los últimos 5 años se le había estado yendo poco a poco, sin poder hacer nada para detenerla.
Después de algunos largos minutos de silencio, es él quien vuelve a hablar, preguntándole a la muchacha:
...”Geigy, ¿de verdad no te he defraudado esta noche?...¿No te parezco muy diferente de lo que habías creado en tus fantasías de adolescencia?...”
...”¡ Claro que eres distinto !...” – respondió ella con entusiasmo-- ...”Ahora has dejado de ser el ídolo inalcanzable. Te convertiste de pronto en el hombre, el hombre digno de respeto y admiración... aunque seas tu el único que no se respeta ni se admira a sí mismo. Eres un hombre maravilloso, Juan Camilo, y creo que estas cometiendo una grave equivocación al abandonar tu trabajo...”
...”Es que ya nadie escucha lo que yo digo, lo que yo canto. El mundo ha cambiado. Lo que ayer yo cantaba, hoy es obsoleto, ya nadie le presta atención...”
...” Es mundo es siempre el mismo, con los mismos problemas por resolver y las mismas bellezas a las que cantar. Si la gente no escucha, tu les puedes enseñar a escuchar,¡ tal y como me enseñaste a mi misma!...”
...” Eres una chiquilla maravillosa, y aunque las cosas no sean tan fáciles como tu creas, me gusta oírte hablar así. Casi pienso que tienes razón, que el mundo esta igual desgraciadamente, y que yo aún puedo hacer algo para despierta la conciencia de la juventud, como lo hacía hace 20 años, desde un escenario y con mi guitarra apretada contra el corazón...”
...” ¡ Claro que puedes hacerlo, Juanito ! Siempre has podido y siempre podrás...”
...” ¿Sabes?... es lindo contar con la fe de alguien como tu, Eres una mujer extraña, Geigy. Nunca conocí a alguien como tu...”
...” ¿Y te gusto o te disgusto?...”
...” ¡Me encantas ¡...”
Hubo otro intervalo de caricias tiernas entre ambos, al cabo de las cuales Geigy se fue quedando dormida poco a poco. El artista la levantó en brazos y fue a acostarla sobre uno de los amplios sofás del salón. Después de mirarla largamente, Juan Camilo fue a sentarse de nueva cuenta en el butacón y sus dedos se tropezaron con el cuaderno de apuntes de Geigy. Leyó nuevamente lo que ahí estaba escrito y luego de un intervalo de meditación, tomó el lápiz y comenzó a escribir él también... En sus labios había una suave sonrisa que le devolvía la luminosidad de la juventud a sus ojos antes apagados y tristes.

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Eran poco más de las 9 de la mañana, cuando Geigy despertó. Había dormido estupendamente y se sintió contenta. De un movimiento alegre y rápido se puso de pié y buscó con la mirada la presencia de Juan Camilo. Al no encontrarlo, se alisó los cabellos y se dirigió hacia el mostrador de la administración.
Ahí se encontraba el Sr. Torres quien, al verla, la saludó con una sonrisa llena de afabilidad:
...”Buenos días, señorita, ¿durmió usted bien?...”
...”Estupendamente, señor Torres. Creo que hace mucho tiempo que no dormía yo tan bien. ¡Ni cuenta me dí, cuando el señor Sierra me acomodó en el sofá !...”
...”Si... el señor Sierra me comentó, que no creyó necesario llevarla a una habitación, por temor a despertarla...”
...” A propósito del señor Sierra...” – preguntó Geigy-- ...”¿dónde se encuentra él ahora?... ¿no se ha levantado todavía?...”
...” No, señorita, ¡qué va ! .. Don Juan Camilo se fue del hotel a primera hora. Pidió una conferencia telefónica a España, con su esposa, empacó todas sus cosas y se marchó a toda prisa apenas averiguamos que la carretera ya estaba transitable...”
...” Asi que se fue...¿Así? ... ¿Sin despedirse siquiera?...”
...” Don Camilo dijo que usted entendería, que tenía que volver a su mundo cuanto antes.. No quiso despertarla, aunque estuvo un largo rato mirándola dormir. Al fin se fue, pero dejó este sobre para usted...”
...”¿Para mi ?...Gracias, señor Torres...”
...” ¿Desea usted que mi mujer le prepare un buen desayuno, señorita?...”
...”No señor Torres, con una taza de café será más que suficiente. Yo también me iré, apenas tome mi café y liquide mi cuenta. ...¿cuánto le debo por el hospedaje?...”
...”No eas nada, señorita, Don Juan Camilo dejó todo más que pagado... Aquí tiene su taza de café...”
...” Gracias...” – dijo Geigy encogiéndose de hombros con una leve sonrisa.
Mientras bebía lentamente el oloroso café, la muchacha fue asentarse al butacón frente a la chimenea y comenzó a leer la nota que le había dejado Juan Camilo:

“Gracias, Geigy, gracias por devolverme la fe. Ha sido la noche más maravillosa de toda mi vida y jamás olvidaré a una mujer especialísima que me ayudó a comprender que mientras nuestro corazón sea capaz de sentir algo, como lo que sentí anoche por ti, no podemos decir que estamos acabados.
Acabo de hablar con mi esposa y tanto ella como mis hijos desean que volvamos a hablar y quizás nuestra situación pueda volver a ser lo que fue antes.
Corro a reunirme con ellos ahora mismo. He querido despedirme de ti, pero en el último momento me faltó valor. No quisiera nunca tener que decirte adiós, ¡ te debo tanto !
Anoche , mientras te miraba dormir, cogí el lápiz y escribí. Por primera vez en 5 años escribí algo que te debo a ti. Confío en que muy pronto lograré recuperar mi sitio en el mundo del espectáculo y volveré a enseñar a las nuevas generaciones lo que tu, tan linda, afirmas que yo te enseñé.
Esto es lo primero que escribo y quiero que tu lo conserves como un recuerdo de esta noche.

”UNA IDEA”

Hoy hay una idea que ya no discurre,
Hoy, la pobre, ni siquiera transcurre,
Hoy, sobre la tristeza de la nada, solo se escurre.

* * *

Idea linda que huye de las palabras argentadas,
Idea que hoy casi ha extraviado sus leves alas,
Y bebiéndose todas las flores quiso encontrarlas.

***
Es una idea chiquita que casi no tiene idea,
Tan pequeñita es que en su mástil apenas ondea
Sin embargo, por ella la mente nos alardea.

***
Idea que más que en la mente, anida en el corazón,
Idea que te creas por sonrisas y no por la razón
Idea que le pones sentidos al viento y versos en un tazón.

***
Hoy tuve una idea que se me vistió con tisú,
Una idea dorada, frágil y flexible como bambú,
Hoy tuve una idea, simple, linda... tu.

Te querré siempre Geigy

Juan Camilo”[/i]


Al terminar la lectura , Geigy tiene los ojos iluminados con lágrimas y sonríe con infinita ternura. Es la voz del Sr. Torres la que la regresa a la realidad:
...”¿He terminado su café, señorita?...”
...”¿eh ? ¡ Ah ! Si, señor Torres, ya terminé, muchas gracias... Dígame, ¿Ya han despejado la carretera rumbo al pueblo? ...¿Ya me puedo ir de este lugar?...”
...”Si, señorita. La carretera hacia ambos lados ya fue despejada desde la madrugada. ¿No le dije que el señor Sierra ya se había marchado?... tambien usted puede marcharse cuando lo desee...”
...”Muy bien, entonces me voy ahora mismo...”
Geigy cogió su bolsa del sillón y cuando ya estaba cerca de su automóvil, se detuvo y dirigiéndose al Sr. Torres que servicialmente la seguía dos pasos atrás de ella, le dijo:
...”Señor Torres, si algún día regresa aquí el Señor Sierra , ¿podría darle un pequeña mensaje de mi parte?...”
...”Naturalmente, señorita, dígame usted...”
...”Solo dígale... bueno, dígale ... dígale que él siempre será mi maestro...”
...”Con gusto, señorita ¿Eso es todo?...”
...” Si, es todo ... él comprenderá...”
Geigy subió a su automovil , escuchó los buenos deseos del administrador del hotel, respondió agradecida, y emprendió el camino hacia Valle de Bravo.
La mañana era linda, luminosa y limpia. La tormenta de la noche anterior había servido para despejarlo todo, había purificado el aire, la tierra y las almas, que bajo su estruendo habían adquirido un nuevo brillo, una nueva esperanza de vida.
En los ojos de Geigy había una luminosidad desconocida cuando fue recibida en el pueblo por el grupo de sus amigos. Cuando éstos, compadecidos, le preguntaron que si no había pasado una noche demasiado terrible, ella contestó sonriente:
...”No...no fue nada mala... creo que logré salvar a una estrella del fango donde se estaba perdiendo... una estrella que pronto volverá a brillar en el cielo.

-----o-----


Dos meses después, se publicó en todos los periódicos del mundo la noticia de que la gran estrella del compositor español Juan Camilo Sierra había vuelto a brillar por todo lo alto en el firmamento artístico de todo el mundo, gracias a que, inexplicablemente, había recuperado la fe en sí mismo y con ello, el reconocimiento del gran público.
Al leer la noticia, una enorme sonrisa de triunfo se dibujó en los labios de una aspirante a escritora... una muchacha alegre a la que todos llamaban Geigy...


F I N

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