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HISTORIA DE UNA NOCHE FELIZ (Cuento de Gisela)

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HISTORIA DE UNA NOCHE FELIZ (Cuento de Gisela)

Mensaje por Administración el Miér Mar 09, 2016 11:32 pm

ESTUCHE DE VERDADES Y FANTASIAS

CUENTOS DE
GISELA PFORDTE F.




HISTORIA DE UNA NOCHE FELIZ

Sinopsis: Aquí se pretende plantear un problema mucho más común de lo que se podría pensar en nuestra sociedad, en la cual surgen conflictos no declarados entre los miembros de una familia y que a pesar de que podrían calificarse de insignificantes, pueden llegar a provocar verdaderos trastornos de conducta y personalidad en quienes los sufren.

---------------------------------------------------

Nos remontamos a unos cuantos años atrás, no muchos para algunas personas y demasiados para otras. En una gran ciudad de cualquier país, de esas, que poco a poco van perdiendo la nacionalidad para convertirse en un pedazo del enorme mundo en el que vivimos. Nos acercaremos a una familia pequeña, que pertenece a la tan traída y llevada clase media urbana. Se compone, lógicamente, de un papá , una mamá y dos pequeños niños. Rubios como el sol, como si los dioses hubieran hecho sus cabellos con miel más dorada.
Mamá y papá no son la pareja perfecta, pero capotean el temporal bastante bien. Él es honrado y trabajador. Ella es dulce e inteligente y buena. Durante el noviazgo, ambos creyeron encontrar un trozo del edén. Pero al cazarse, como suele suceder, se toparon con que la realidad era bastante distinta a lo que se habían imaginado en un principio. Cuando llegaron los niños, se sintieron muy felices y prometieron entregar lo mejor que los dos tuvieran, y olvidar los posibles errores pasados de ambos.
Primero nació la niña, quien será nuestro personaje principal. Era linda y con unos enormes ojos color avellana que con su brillo cegador parecían siempre sonreír. Era bonita, realmente bonita y la bautizaron con el nombre de Abril por parecerse mucho a la primavera, según decía su madre.

----o----


Un año después llegó el niño. Guapo, travieso, valiente y muy varonil desde que era muy pequeñito. Sus ojos eran de color azabache y parecían siempre estar planeando alguna gran diablura. Era recio e ingenioso, y se llamó Gerardo.
A través de los años, Gerardo se convirtió en un pequeño pero agudo dolor de cabeza para la familia entera, pues sus travesuras cimbraban al barrio entero. Pero todos lo querían, pues decían que tenía un alma buena.
Papá y mamá seguían su vida de siempre, sin demasiados problemas y sin demasiadas alegrías que compartir. Eran lo que la gente llama una pareja “normal”. Siempre juntos, siempre cerca, pero con un enorme vacío en ambas miradas.
En tanto que Abril se convirtió en una niña tranquila, como manantial manso, quizás por no tener la oportunidad de convertirse en tormentoso río, pues ese privilegio se lo había apropiado ya su hermano menor. Era callada, inteligente y sensata. Tenía una sonrisa luminosa a perpetuidad en los labios, pero sus ojos grandes reflejaban siempre una profunda tristeza. Esa sonrisa se le había vuelo, sin quererlo, una máscara tras la cual se escondía toda una tristeza , todo un vacío, toda su búsqueda de algo distinto de todo lo ajeno y lo secundario que le había tocado vivir ante lo arrollador de su hermano. Toda ella se ocultaba tras su sonrisa, y nadie se detenía a mirar el fondo siempre triste de sus ojos.

----o----



Los años transcurrieron en una exasperante tranquilidad. Sin ningún cambio fundamental en la estructura familiar. Papá en su trabajo y con sus libros de detectives por las interminables y silenciosas noches. Mamá limpiando la casa o con alguna de las tias discutiendo lo distinto que era el método escolar que impartían a los muchachos en esta época. Estaban tan ocupados los dos...
En tanto que Abril seguía con la sonrisa a flor de boca y una gran tristeza en todo su ser. Pronto se había convertido en toda una joven mujer, muy bella e inteligente , pero extrañamente casi siempre se encontraba sola. No tenía muchos amigos, a pesar de que todo mundo reconocía que era una chica casi excepcional.
Por su parte, Gerardo se había vuelto un muchacho muy fuerte, sano, vivaz alegre y popular en todo el ambiente en el que se desenvolvía. Todo el día y parte de la noche, sonaba el teléfono de la casa y tanto chicos como chicas preguntaban constantemente por Gerardo. En cambio por Abril, nadie preguntaba expresamente, aunque claro, si era ella quien descolgaba el auricular, siempre recibía un cordial saludo antes de preguntarle por el paradero de su hermano.
Abril y Gerardo se querían y trataban de entenderse, aunque esto último no siempre daba resultado, pues eran tan diametralmente opuestos en todo, por lo que se dificultaba el diálogo. Se estaban convirtiendo ya en adultos y su cariño fraternal no les iba alcanzando para pulir las diferencias que existían entre ambos por ver la vida desde puntos de vista tan distintos. Siempre que se juntaban, Gerardo trataba de catequizar a su hermana, para que no le mirara con esos ojos que a él le parecían de eterno reproche.
...”Es que tu deberías de aprender a divertirte. No seas tonta. Te has vuelto una vieja amargada y agria... ¡Si!,.. aunque te rías, eres una vieja de 17 años. Nunca sales de la casa si no vas con mamá. ¿Porqué no te diviertes como lo hacemos todos nosotros?....”
...”¡Porque nunca me llevan con ustedes?...Todo mundo solo te busca a ti.. Yo nunca he tenido un amigo...y hablo genéricamente...¡eh!...que solo me busque a mi sin tener que preguntarme siempre por mi simpatiquísimo hermano ‘Gerardito’...”
...” ¡Ni creas que te voy a ir cargando a todas partes!...Además, no me mires así... yo no tengo la culpa de que todos tus amigos..¡y amigas!...
crean que soy más simpático y ‘chulito’ que tu. Yo no hago nada para que te cambien por mi. ...¡Palabra!!...”
Con ese tipo de respuestas Abril acababa casi siempre con una gran sonrisa al escuchar las peroratas de su hermano. Hasta a ella la conquistaba con sus tonterías y su modo de ser. Pero los ojos de la muchacha seguían tristes. Allá en el fondo había una gran tristeza , aunque nunca llego a tener ningún resentimiento contra la alegría auténtica de aquel muchacho tan lindo que le hacía una enorme sombra , sin llegar a ser mejor que ella en ningún sentido. Solo sentía una tristeza, una gran tristeza.

----o----



Por convicciones muy firmes de su madre, no le habían celebrado muy especialmente a Abril sus quince años de vida, como había ocurrido con la mayoría de sus compañeras de estudios. Pero ahora, cuando en verdad se había convertido en una mujer, le iban a celebrar sus diez y ocho años con una fiesta un poco especial y distinta a las demás. Hasta Gerardo se iba a poner un traje y corbata e iba a invitar a algunos amigos. ...’los más íntimos’ , para festejar a su hermana.
La muchacha y su madre habían ido a comprar un vestido bonito para la fiesta, aunque a fin de cuentas no le compraron el vestido que a ella le gustaba, sino el que a su mamá le parecía ser el más apropiado.
Todo había sido preparado con la debida anticipación y no faltaba ya nada, y Abril subió a su recámara para acabar de peinarse. Solo Gerardo estaba todavía rezongando por los rincones sobre lo incómodo y cursi que le parecía la bendita corbata.
Cuando empezaron a llegar las tías, todas coincidieron en decir que Abril se veía más linda que nunca y su sonrisa era la más radiante que le habían visto. Efectivamente, la muchacha se veía hermosa en su nacimiento como mujer y su sonrisa no desaparecía ni un momento de su boca, pero sus ojos seguían tristes, muy tristes, quizás más tristes que de costumbre.

----o----


La fiesta tenía ya más o menos una hora de haber comenzado, cuando apareció en la puerta un grupo de 6 o 7 muchachos muy bien plantados. Al verlos, la mamá hizo una seña discreta a Gerardo y éste corrió con entusiasmo a recibir a sus amigos. Se saludaron con una gran alegría y enorme alarde de compañerismo y después se dirigieron todos a saludar a Abril. Después de todo ella debía de ser el centro de toda atención en esa noche. La chica conocía a algunos de los muchachos que acompañaban a su hermano. Los había visto en varias ocasiones y le parecían simpáticos, aunque casi no los había tratado. El magnetismo de su hermano no lo había permitido. Así , cuando se acercaron a ella, Gerardo le dijo con desgano a su hermana festejada:
...”Ya conoces a todos...¿verdad?...”
...”Hola Abril, muchas felicidades por tu cumpleaños. ¡Estas muy bonita hoy!...Este loco de Gerardo no sabe ni como presentar a las personas, así que lo voy a hacer yo por él... yo soy Camilo, nos hemos visto en algunas ocasiones...¡verdad? ...también conoces a Miguel Ángel, a Octavio y a Philippe...Pero te presento a algunos amigos que llegaron de Europa hace unas semanas. Están viviendo con nosotros por algún tiempo. Son primos de Octavio y nos hemos permitido invitarlos para que no se quedaran solos en la casa. Éste es Bruno, él es Dante y aquí esta Luis David...Ojalá que no le moleste a tu mamá que los hayamos traído sin avisarle...”
...”¡No hombre!...no te preocupes, No hay ningún problema. Bienvenidos muchachos y espero que se diviertan mucho...”
Camilo, Miguel Ángel, Octavio y Philippe eran muchachos más o menos de la misma edad de Gerardo y siempre eran bien recibidos por toda la familia. A Abril le parecían simpáticos y bien educados. Ninguno de ellos era un chico feo, aunque tampoco destacaban mucho del común denominador. Quizás por estar siempre junto a Gerardo y por su forma de ser, no permitía destacar a nadie más. En cuanto a los otros tres muchachos, Abril se detuvo a observarlos con disimulo, pero con mucha atención. Bruno y Dante eran hermanos, eso se notaba a la legua, eran fortachones y varoniles, ambos tenían el pelo castaño y los ojos oscuros. Se podría decir que eran dos muchachos guapos y eso lo demostraba a las claras la admiración que habían despertado entre algunas de las primas, que habían acudido a la fiesta sin tener mucho interés. Todas ellas se estaban deshaciendo en sonrisitas estúpidas y desentrenadas como para llamar la atención de los recién llegados. Los dos hermanos habían alzado revuelo y eso divertía en cierta forma a la anfitriona, pero cuando Abril se detuvo a observar a Luis David, el tercero de los invitados inesperados, notó con extrañeza, que no parecía encajar en el resto del grupo. En primer lugar, porque ya no era un muchacho como su hermano Gerardo y todos los demás, ya que era un hombre de aproximadamente treinta años. En segundo lugar, porque iba muy elegantemente vestido con un traje de color claro y con zapatos lustrosos. Era bastante alto, delgado y con un aire de distinción muy peculiar. Su pelo era muy negro y hacía resaltar sus ojos un tanto felinos, que con serenidad y discreción observaban todo a su alrededor. Su personalidad era tan fuerte, que contrataba con la extraordinaria fineza de algunos de sus rasgos fisonómicos. Ni siquiera Gerardo lograba opacar el magnetismo de aquel extraño hombre.
Durante una hora más, la fiesta se realizó con toda normalidad y como es costumbre, todos los jóvenes y algunos adultos también, bailaron, se rieron y armaron una grandiosa boruca... Todos, menos Abril, quien seguía un tanto a la expectativa, aún cuando debiera ser la principal protagonista de aquella noche de fiesta. Seguía observándolo todo y a todos con su sonrisa a flor de labios. Veía que Julieta, una de sus compañeras de escuela , ya se había reconciliado con Octavio, quien era su novio, y que bailaban muy juntitos y al parecer más felices que nunca. También Lourdes y Gerardo bailaban y se veían muy contentos. Por fin ella había conseguido, que la broma de llamarla ‘cuñada’ se había vuelto realidad. Parecía que Gerardo, al fin, le pidió que fuera su novia. Se ve tan contenta la pobre...es una buena chica.
De pronto Abril se da cuenta de que no es ella la única que está observando la fiesta sin participar muy activamente en ella. También Luis David, el invitado que no encaja entre los demás, se dedica a observa a los que bailan en el centro del salón. Y por otra parte, en el lado opuesto a Abril, esta Michele, una de las primas mayores, la más engreída, que tampoco le quita los ojos de encima a Luis David.
Es curioso, pero Michele tiene una fama entre la familia, de ser la más bonita. Sin embargo a Abril nunca le ha parecido así.
Cuando más distraída estaba la chica con sus observaciones sobre su prima Michele, la sorprende la voz de su prima Sonia, el patito feo de la familia:
...”¡Ten cuidad! .. si no cierras la boca, te puede ocurrir un percance muy desagradable...”
...”¡¡Ay Sonia!!...Me asustaste, no me hagas eso... ¿qué tal, te diviertes?...”
...” Pues...por lo menos más que tu si. Aunque todavía Julián no me ha sacado a bailar, pero cuando menos hemos estado platicando un buen rato los dos solos. A propósito de bailar, ¿tu porqué no has bailado? He visto que varios de los tíos te querido sacar y tu te has negado...¿porqué?...”
...”No me gusta bailar, ya lo sabes...pero eso no significa que no me divierta...”
...”Bueno, en esta ocasión te queda el consuelo de que no eres la única quje no ha bailado en toda la noche. Aquella preciosidad de hombre tampoco ha bailado con nadie...Se parece un poco a ti...Se ha pasado todo el tiempo observando con esos ojos de lince a todos los presentes. ..pero por lo menos él si se divierte, nomás mírale los ojos. No que tu....”
...”¿Yo qué?...¿porqué crees que no me divierto? No he dejado de reirme en tioda la noche...”
...”¡Qué bien se ve, que tu no te puedes ver los ojos...es como si fueras a llorar eb cualquier momento. ..¡Ay..pero mira , mira quien viene para acá!! Nada menos que el precioso desconocido ...¡preséntamelo!!..¿si?...¡¡preséntamelo!!...”
Efectivamente Luis David se dirigía hacia ellas atravesando el salón con paso firme. mientras con un discreto ademán Abril hacía que Sonia que Sonia se quedara quieta y disimulara su entusiasmo por el desconocido.
...”¡Hola!, no te diviertes mucho. ¿verdad? ...”
dijo él con voz pastosa dirigiéndose a la anfitriona.
...”Por Dios, ¡qué ocurrencia!, ¡claro que me divierto! Soy la festejada...¿ya se le olvidó?...¡Ayy Sonia, me lastimas mujer!...mira, Luis David, te presento a mi prima Sonia. Yo la quiero mucho, aunque sea un pequeño demonio...”
...”Hola Luis, no le hagas mucho caso a Abril. No soy tan mala como parece...”
dice la chiquilla con cara de picardía y cerrando un ojo al estrechar efusivamente la mano del hombre.
...”¡qué vas a ser mala!...Te he estado mirando y sé que eres una chiquilla muy buena y dulce- ¡Ah!..a propósito...por ahí te andaba buscando un muchacho que se llama Julián. Creo que quería bailar o algo así. ...”
...”¡Uuuuyy! ¿de verdad?...voy volando, antes de que se me arrepienta ese aguado. Nos vemos luego..¡ciao!...”
...” ja, ja, ja, ja...de verdad que parece un pequeño demonio, pero es muy simpática tu primita, ¿verdad?...”
...”¡qué quieres que te diga! Yo la quiero mucho. Y ella también me quiere...quizás me quiera tanto como quiere a Gerardo...A propósito de mi hermano, ¿porqué no estas tu con él y sus amigos?...”
...”No estoy con ellos porque estoy contigo...simple, ¿no te parece?...”
Abril sonrió como era su costumbre, pero no comprendía muy bien la respuesta que le había dado aquel desconocido. Mas bien le parecía muy tonta, ya que la fiesta ya había durado algunas horas y apenas hace unos minutos él se le acercó. Asi que volvió a mirar hacia el salón que se encontraba en completa ebullición. Sin embargo, pudo sentir la mirada penetrante de aquel hombre sobre su rostro. Esta sensación la hizo bajar la vista, momento que él aprovechó para volver a hablarle:
...”¿porqué no te diviertes?...perdóname que insiste, pero me resulta evidente que por encima de este salón flota una tristeza.. ..y la tristeza en una mujer como tu me resulta casi insultante...”
...”No, yo no estoy triste...¿porqué dices eso? ¿acaso no me has visto reír toda la noche y con casi todos los presentes?...”
...”Si, lo he visto y veo, la sonrisa en tus labios. Pero la tristeza que se asoma a tus ojos delatando la falsedad de tu sonrisa es evidente, y eso no es bueno...”
En esos momentos se acerca a ellos Michele, luciendo una seductora y muy estudiada sonrisa.
...”¡Hola, hola, hola...Mi querida Abril, ¡qué linda te ves esta noche! Casi tan guapa como el encantador Gerardito, quien por cierto se ve precioso hoy ...¡Ay!, pero qué niña eres, no me has presentado al señor... bueno... me presentaré yo solo...soy Michele, prima de este encanto de criatura... A usted le he estado observando toda la noche y he visto que aún no ha bailado con ninguna de estas niñas. ¡Claro! ...son tan bobas las quinceañeras...precisamente por eso yo tampoco he bailado , pero ya que estamos usted y yo aquí, me gustaría muchísimo que me sacara...¿vamos?...”
...” Para mi sería un placer, señora. Pero precisamente en estos momentos le estaba suplicando a Abril, que me concediera la siguiente pieza, y ella iba a aceptar...¿verdad Abril?...Así festejaremos que has dejado de pertenecer a la quinceañeras bobas, como dice la señora. Aunque eso no tenga mucho que ver con la edad física, en algunas ocasiones...¿no cree usted?... Anda Abril, vamos a bailar como me lo prometiste hace un momento...y con su permiso, señora....”
...”Este...¿yo?...¡Ah, si, claro!.. vamos a bailar...”
...” Nos disculpa, ¿verdad señora Michele?...”
...”No es señora, ¡¡es señorita!!...legalmente cuando menos...”
murmuró Abril por lo bajo cuando se dirigía al centro del salón conducida por la mano segura de Luis David, y ambos ase rieron tan estruendosamente que llamaron la atención de los que estaban más cerca de ellos al comenzar a bailar.
La música era suave , romántica y se podía bailar sin prisa, y sentir cada nota musical, y aspirar la fragancia del compañero que se encontraba muy cerca. Casi era posible escuchar el ritmo acompasado de los corazones que parecían latir al mismo ritmo de la música. Abril había bailado muy pocas veces en su vida y la mayor parte de ellas había sido en brazos de su padre o de Gerardo, quien por alguna puntada graciosa la había sacado. Pero ahora todo le parecía muy distinto de aquellas otras ocasiones. Luis David parecía flotar sobre el piso y la arrastraba en esa flotación como si sus cuerpos se hubieran fundido en un conjuro mágico, y formasen el uno parte del otro. A la chica todo le parecía hechizante. Se le antojaba casi imposible, que alguien estuviera bailando con ella sin que alguno de sus padres lo hubiera sugerido. O sin que Gerardo hubiera llegado a interrumpir con una de sus graciosa bromas y que a todo mundo le fascinaban. Sentía la mano fresca y suave de aquel hombre sobre su espalda...aspiraba la fragancia fuerte, definida y fresca muy cerca de la suya, dulzona y suave. Podía escuchar con facilidad el ritmo acompasado de la respiración de Luis David haciendo coro con la suya. Definitivamente este era un hombre distinto a todos los que la habían rodeado siempre. La estaba mirando fijamente a los ojos, y ella no sentía la necesidad de esquivar aquella mirada profunda. Por el contrario, se sentía atraída por aquellos ojos verdes, como quien se siente atraído por la oscuridad de un profundo precipicio. No le hablaba. Parecía como si no hiciera falta formular palabras entre ellos. Abril se sentía inclinada a creer que estaba viviendo una de esas películas de los años 40s , donde todo se borra y la pareja queda bailando, sola, en una nube de ensueño y magia.
La voz de Gerardo fue la que l vino a sacar de su ensueño con un pequeño sobresalto:
...”¡Oye, Luis David, ¿no quieres una copa?....aprovecha ahora que estoy de cantinero. Soy más generoso que los demás...”
...”No, gracias Gerardo, prefiero bailar con tu hermana...”
Pero antes de que Luis David hubiera contestado lo anterior, Abril ya se había alejado en dirección a un silloncito solitario...y hasta allí la siguió Luis David con paso firme.
...”¿qué pasa , Abril, ya no quieres bailar conmigo?...”
...”Pensé que tal vez querrias tomar algo, tal y como te lo ofreció Gerardo...”
...”Pues ya ves que no...aunque si tu lo deseas, podemos platicar un rato y después volvemos a bailar...lo haces muy bien..¡eh! ...y en esta época es muy raro encontrar una muchacha que sepa bailar en pareja...”
...·Michele también lo hace muy bien...y creo que aún está esperando que la saques...”
Esto lo dijo Abril con una risita maliciosa en la boca, misma que hizo que él también se riera moviendo la cabeza en señal de rotunda negación. Al sentarse junto a ella, Luis David pasó un brazo por detrás del respaldo del sillón, y mirando hacia la barra, dijo con cierto tono de enfado:
...”¡Qué inoportuno fue tu hermanito, ¿verdad?...pero nos caerá bien un ratito de plática . Así, hablando se conoce la gente...aunque de ti me parece como si ya lo supiera yo todo...”
...” ¿Si...t porqué? Nunca antes nos habíamos visto....”
...” Es cierto, pero yo me precio de conocer a las personas con solo ver sus ojos. Los tuyos no han aprendido todavía a guardar secretos...”
...”Quizás, porque nunca antes nadie los había interrogado...”
...”¿De verdad?... ¿Nadie les ha preguntado a tus ojos porqué guardan esa tristeza tan honda?...”
...”No creo que a nadie le interesen mucho mis ojos. Les basta con mirar y conformarse con mi sonrisa, es más que suficiente. ¿A ti no te gusta mi sonrisa?...”
...”Me gustaría más si esa sonrisa saliera de tus pupilas y no de tus labios únicamente...¿Porqué estar triste si se tiene todo en la vida?...”
...”Tengo todo en la vida?...¿tu lo crees?...”
...” Bien, cambiaré entonces la pregunta...¿Qué es lo que no tienes y que te hace ser tan triste?...”
...”En realidad, nada. Tengo exactamente todo lo que tiene Gerardo...¿verdad?...”
...”¡Ah, vamos! ...Gerardo es tu problema. Creo que ahora si ya te entiendo. Es demasiado imponente tu hermano y aunque los dos se quieren mucho, tu sientes que él te aplasta, te roba la atención y quizás hasta el amor de los demás..¿no es así?...
”...En realidad, no sé porqué te estas ocupando de mi. Gerardo parece querer que vayas a platicar con ellos. Mira, parece que se diviertan mucho...”
Esto se lo dice Abril, tratando de evitar instintivamente que Luis David se asome demasiado dentro de su ser más íntimo. En realidad, hasta ahora Abril nunca se había percatado de que se sentía desplazada , opacada por el brillo de su hermano. Se detuvo un momento y notó que ni sus padres se interesaban mayormente en lo que ella hacía. Estaban embelesados contemplando la alegría arrolladora de Gerardo. En ese instante y sin que se diera perfecta cuenta, , su bella sonrisa desapareció. Casi inmediatamente sintió que los dedos del joven hombre que había llegado a su casa como un desconocido, se entrelazaban con los suyos y su voz pareció un murmullo que era apenas perceptible:
...”A mi no me interesa estar con tu hermano...Quizás él sea muy simpático, pero yo prefiero tu dulzura, tu tibieza, tu serenidad. Cuando estas como ahora, ...sin esa sonrisa tan poco convincente, eres mucho más linda. Prefiero tu tristeza franca, sin antifaces, a esa sonrisa de ojos tristes que has tenido puesta hasta ahora. Gerardo puede ser todo lo brillante que quiera, pero a ti no te puede opacar jamás. Debes pensar que ustedes dos son como el sol y la luna. Muy distintos, muy distantes el uno del otro. Pero cada uno luminoso e incomparablemente hermoso. Habrá a quien le guste tostarse la piel bajo el sol. Pero también habemos quienes preferimos arrullarnos con la luz suave de la luna...A mi me gusta estar contigo...quizás ya soy demasiado mayor para preferir las bromas de un chico a la suavidad de una mujer...no lo sé. Pero me gusta estar cerca de ti...”
Al decir esto, Luis David se acercó a la mejilla de Abril besándola con suavidad y con una buena dosis de pasión, intentando decirle con esa caricia mucho más que con media hora de continua perorata.
El contacto de aquel hombre hizo estremecerse a Abril hasta la última fibra y ésta intentó , aunque con poca convicción, de apartarse de él. Después de in segundo luminoso que no le permitió ver nada, Abril se encontró girando con suavidad entre los seguros brazos de aquel invitado inesperado. Volvió a ella el recuerdo de las románticas películas de los 40s . Nada le parecía totalmente real, ni siquiera el aroma de la colonia de Luis David, que le llenaba los pulmones y embriagaba todos sus sentidos. Oyendo la música como si viniera de muy lejos, , giró y giró quien sabe cuánto tiempo...hasta que un beso ardiente e intenso la hizo estremecerse tan violentamente, que volvió a la realidad.
Se encontraba ya en un rinconcito del jardín y Luis David le hablaba de amor...de un amor nuevo, repentino, quizás sin ningún futuro, pero sincero...muy sincero.
Abril se sentía como si hubiera alcanzado el cielo con los dedos, como si hubiera bebido más de la cuenta. Todo a su alrededor y dentro de ella misma daba vueltas, mientras su corazón y su piel se acurrucaban entre los brazos de aquel hombre....aquel ser que por primera vez la había preferido a ella en toda su vida. Quizás aquellas mismas palabras dichas en otro momento y por otra persona, le hubieran parecido rotundamente tontas y tal vez hasta cursis. Pero en estos momentos le parecían sumamente hermosas. Se encontraba sumida en un torbellino de colores y sensaciones maravillosas y nuevas, desconocidas y en lo cual ni Gerardo ni nadie más tenía cabida. Por primera vez se sintió importante ella por ser ella, sin necesidad de sonreír . Toda ella reía e irradiaba casi tanta luz como la luna que les miraba.

----o----



Aquella noche la fiesta en casa de Abril terminó cuando el sol ya comenzaba a despuntar. La familia entera estaba en la puerta, despidiendo a los últimos invitados que , al fín, se retiraban satisfechos por haberse podido divertir durante toda la noche entera. Pero la mirada de una de las tias parece escrutar el rostro de Abril. Y con un poco de extrañeza se despidió diciendo:
...”Buenas noches, querida. Debes irte a descansar ya... te ves muy cansada...¡ya ni siquiera puedes sonreír!...”
Y efectivamente, Abril ya no expande sus labios en una sonrisa, pero sus ojos se hallan relucientes y con una sonrisa más bella que cualquier otra que haya tenido jamás...

----o----



Como hubiera dicho la abuela, en aquella noche no ocurrió nada irremediable entre Abril y aquel desconocido. Unas cuantas promesas sin ningún futuro, besos y caricias , nuevas para Abril, pero tan acostumbradas por el mundo, nada más. Sin embargo, la muchacha ase sintió feliz de saber que en un momento dado, ella, igual que Gerardo, era capaz de atraer la atención de alguien, sin importar cuántas personas más se encontraran a su alrededor. Luis David la había hecho sentir que ella era importante...y le había enseñado que una sonrisa es muy bella, pero solo es válida si es sincera y que tiene que venir acompañada de una sonrisa en los ojos. De lo contrario, la sonrisa es una mueca solamente. Una sonrisa que tiene los ojos tristes, no sirve, por muy bien intencionada que esta sea.
Abril supo de Luis David durante los tres meses que siguieron a la noche de la fiesta, pero nunca más volvieron a estar solos y con oportunidad de hablarse. Poco tiempo después aquel hombre retornó a su país natal y Abril siempre guardó el recuerdo que le dejó ese forastero que apareció en una noche de fiesta. Jamás olvidó que por una noche, aunque solo fuese por una sola noche, ella pudo ser como cualquier otra chica. Ya no sonreía siempre, pero cuando lo hacía, era sincera.
Abril atesoró, como otras muchas chicas, en un rincón de su ser, “SU” historia de una noche feliz. Ya no se sentía aplastada por la simpatía de su hermano y de cuando en cuando, el recuerdo de aquella noche le hacía sonreír la mirada...solo la mirada
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