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UN SUEÑO CRECIDO (Cuento de Gisela)

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UN SUEÑO CRECIDO (Cuento de Gisela)

Mensaje por Administración el Miér Mar 09, 2016 11:30 pm

ESTUCHE DE VERDADES Y FANTASIAS

CUENTOS DE
GISELA PFORDTE F.




UN SUEÑO CRECIDO
Sinopsis: La historia de alguien, que habiendo vivido mucho y muy de prisa, se encuentra con que solo en el mundo inventado y ficticio de los sueños, ya sea dormido o ya sea despierto, puede encontrar algo nuevo y diferente, hasta que esos sueños lo absorben todo y no puede separar ya la realidad de la fantasía y solo lo puede encontrar en la muerte.

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Renato era un joven fuerte, inteligente y alegre que jugaba con todo y con todos. Conocía de tierra y mar y era bien querido por los demás. Creció dentro de una familia a la que todos llamaban normal, al lado de su único hermano. Cursó todos los estudios de rigor, hasta entregar en casa el título profesional con todo y su mención de honor.
Sabía de todos los pasatiempos y coleccionaba trofeos en los que se asentaba que él era siempre el mejor entre todos los demás.
En amores se las sabía de todas todas, pues había estado con mil mujeres distintas, pero siempre cuidando de no comprometerse más de la cuenta para evitar problemas.
Renato contaba con solo 25 años de edad, y todos, incluso él mismo, creían que su vida apenas se abría y tenía un muy largo y promisorio camino por andar.

----o----


Una tarde cualquiera y por el amigo de un amigo, Renato conoció a Don Nemesio, hombre de pueblo, rudo, sincero y casi huraño. Pasaba ya los 60 años y lo único que el
N él se veía con vida y algo de suavidad, eran los ojos, grises y abultados, pero con un brillo poco común para su edad ya tan avanzada. Por el barrio se corría el rumor de que Don Nemesio era un hombre extraño, pues salía muy poco de su hogar y solo se limitaba a ser cortés con los demás.
La lengua de la gente no tiene par y de aquel hombre se decía de toido...desde que era un loco furioso que se había escapado de alguna remota casa de salud mental, hasta simplemente denominarlo como un hombre muy extraño.

----o----



Renato y sus amigos no sintieron el rápido paso del tiempo, pues descubrieron en la pausada plática de aquel viejo, cosas y afinidades que nunca pensaron hallar. Pero de pronto Don Nemesio se puso de pié y mirando a los 5 o 6 muchachos que lo rodeaban, les dijo, señalando hacia la entrada de la casa:
...”INEN, jóvenes...es hora ya que emprendan la retirada. Buenas noches y felices sueños...”
Los que ya conocían al viejo, sin chistar se apresuraron a alcanzar la puerta. Pero Renato, quien por primera vez los visitaba, con aire levemente ofendido y hasta un tanto burlón, le replicó:
...”Pero ¿porqué esta descortesía, Don Nemesio? La plática es amena y la noche es aún muy joven. ¿o es que tiene usted alguna cita de amores que no puede esperar más tiempo ya?...”
El viejo lo miró y sonrió con un poco de indulgente paciencia. Nemesio sabía que Renato era inteligente, pero aún así, dudó de dar la explicación de su conducta. Sin embargo, haciendo a un lado su orgullo, por un momento se afanó en buscar las palabras más simples que pudieran describir la situación, y al fin le dijo:
...”No, nada de eso muchacho, yo ya estoy muy pasado de años para pensar en asuntos de amores, cuando menos tal y como tu los sientes ahora. Es simplemente que yo aprovecho el tiempo que dura la oscuridad, para dormir lo más que puedo.. Debes saber que durante el día leo, y en la noche duermo y sueño...”
...”¿Dormir?...¡Pero qué desperdicio tan absurdo de tiempo! Esta bien que es usted de edad un tanto avanzada, pero no hasta el punto de perder el tiempo en forma tan estéril como esa...”
le reprochó Renato en un tono bastante airado. Don Nemesio hizo un leve gesto de compasiva ternura hacia el joven que, ante el mudo y asombrado reproche de los demás asistentes, se había atrevido a interrogarlo de las forma, y aso con su apatía habitual, le respondió:
...”Dormir no es un desperdicio de tiempo como tu lo piensas, muchacho. Dormir es uno de los grandes artes de vivir...arte que por desgracia, se ha ido reduciendo , tergiversando y corrompiendo por nuestra tristemente equivocada civilización. Y dentro del arte de dormir, existe la bellísima filigrana de soñar. La oportunidad de poder soñar durante 8 o 10 horas es muy hermosa y puede llegar a llenar una vida vacía y desilusionada como la mía. ¡Ah!...pero eso si, hay que tener cuidado al soñar, porque como todas las cosas, los sueños si se toman en demasía, se convierten en vicio, y como cualquier vicio, llegan a destruirnos...”
Renato soltó una risotada bastante insolente con la cual intentó desvanecer el sentimiento de confusión y malestar que las palabras de aquel hombre habían sembrado en su interior. Aquel hombre. Al que en algún momento él había considerado como un tanto insignificante y en instantes hasta un poco cómico. , pero solo eso...nada más. ¿Porqué le hablaba de manera tan extraña?...¿Se querría burlar un poco de él por ser el novato del grupo? ¿Porqué le hablaba aquel viejo de dormir y soñar, como si fuera algo maravilloso?
Renato sabía que dormir era una función meramente biológica y necesaria para poder seguir viviendo y disfrutar de la vida en plenitud...y en cuanto a soñar,...él no había soñado jamás...
El viejo casi adivinó lo que estaba pasando en la mente del joven y curiosamente le preguntó:
...”¿Es que a ti no te agrada soñar?...”
...”¿Soñar?...qué es eso... ¡bah! Tonterías, no es nada práctico, no aporta nada útil al hombre. Es totalmente absurdo dejar de vivir tantas ghoras que pueden estar llenas de emociones por la insulsa posibilidad de soñar...”
Por fin, Nemesio se salió de su premeditada pasividad y con tono de exaltado vaticinio, sentenció:
...”¡Vete ya, muchacho!...y deja cada cual con su locura...Esta noche vas a soñar y soñarás cada día más. Tu sueño crecerá, hasta que un buen día ya no podrás despertar, y solo entonces me comprenderás. Mas no temas demasiado a mi pronóstico, pues este castigo que a partir de hoy se impone a tu gran materialismo, a la larga será un premio a tu relativa bondad...”
...”¡Bah...qué estupidez! ...va a resultar cierto que esta usted loco, como dice la gente, Don Nemesio. ¿De verdad cree usted que me asusta su amenaza? Yo nunca he soñado y no voy a empezar a hacerlo justo ahora...”

----o----



Los jóvenes se marcharon y encabezados por Renato, algunos decidieron que era muy buen tiempo para correrse una muy reconfortante juerga...
Ya muy tarde, o muy temprano según como se quiera ver, Renato llegó a su muy reconfortable cama, sin recordar siquiera la rara predicción del viejo.
Su dormir fue muy agitado y un sudor extraño le bañó es cuerpo entero... Despertó y sintió que en su mente había imágenes borrosas que se entremezclaban con los recuerdos de la parranda corrida la noche anterior.

----o----



Ante EL asombro de sus parientes y amigos, Renato iba perdiendo poco a poco su alegría escandalosa, su risa sonora se había vuelto una sonrisa suave, tranquila y casi transparente. Su madre, con angustia, se acercaba a los amigos y compañeros de su hijo para tratar de averiguar, qué era lo que tenía al muchacho en tal estado. Los amigos le visitaban de día y de noche, pero Renato había cambiado mucho en pocos días.
Aquel chico alegre y banal, que se reía con todos y que jamás se había interesado en nada serio, ahora era un hombre con la boca seca, y que pasaba muy largas horas mirando una nube, una flor, una hormiga o simplemente la nada. Había aprendido a sonreír con el silencio, a mirar con la oscuridad, a besar con la imaginación, a vivir en el vacío tan lleno de cosas y experiencias nuevas.....¡había aprendido a soñar!

----o----



Pasadas varias semanas, Renato ya casi no abandonaba la cama y pasaba más de 18 horas durmiendo tranquilamente. La familia, desesperada, hizo venir a varios e importantes médicos àra examinar al muchacho, pero todos ellos coincidieron en afirmar, que Renato era un hombre que gozaba de absoluta buena salud....pero para desesperación de los que le rodeaban, Renato dormía cada día más.

----o----



Una tarde llegó a visitarlo su amigo Ricardo, uno de los que habían estado presentes en aquella visita a casa de Don Nemesio, y con el cariño que siente quien ha sido y es un buen amigo y compañero, lo interroga así:
...”Renato, mi buen amigo, ¿qué es lo que te ocurre? Tu que eras la visa misma, el ánimo de los débiles, tu que nos enseñaste a tantos lo alegre que puede ser la vida, ésta vida...¿Qué es lo que ocurre ahora contigo, Renato? ¡¡Dímelo!!...”
...”Ocurre que aquel viejo, Don Nemesio, me echó su “bendita” maldición y haora es cumple como él me lo pronosticó. He aprendido a soñar y con ello he comprendido, que no hay vida completa sin soñar. Porque ¿sabes?...soñando se puede volar...ge puedes vestir con un trozo de cielo... puedes caminar sobre el corazón de una flor... puedes amar y lo que es aún mejor, te pueden amar con dulzor sin igual. Si, hermano, simplemente lo que ocurre es que he aprendido a soñar...”
...”Pero Renato, tu no puedes dar crédito a semejante estupidez. Una maldición....por Dios Santo...¡¡pero qué insensatez!!...”

----o----



Los días siguieron pasando, y Renato seguía durmiendo y soñando. Pronto sus sueños se volvieron uno y ese sueño comenzó a crecer, a crecer, a crecer hasta conversirse en mujer...
La familia exaltada, recriminaba al muchacho su poco interés por vivir. Les desesperaba aquel desperdicio tan absurdo de juventud y de salud que Renato estaba haciendo. Pero él solo les repetía una y otra vez:
...”Déjenme...déjenme soñar, que en la vida ya lo conozco todo. Y nada en ella es mejor que el más pobre y tímido de mis sueños. Por eso, déjenme...déjenme soñar...”
Y aquel sueño de nuestro amigo creció, creció y creció hasta casi llegar a Dios.,,

----o----



La madre de Renato, enterada de la visita que su hijo había hecho a la casa de Don Nemesio, y de lo que éste había vaticinado, acudió en busca del viejo y le explicó la situación, rogándole que hiciera algo para sacar a su hijo de aquel tan inexplicable sopor. Nemesio escuchó con atención el aterrado dolor que embargaba a la mujer, y sin denotar en su rostro ninguna emoción, le explicó:
...”Señora, distinguida señora, me apena sobremanera lo que usted me dice . Sin embargo yo no soy quien pueda ayudar a su hijo. Si, ya sé que le han dicho que yo le eché una “maldición” .... pero le aseguro que mi escasa sabiduría no alcanza hasta esa dimensión. Es cierto que aseguré a Renato, que aprendería a soñar y lo logró. Mas esto no me hace responsable de su actitud. Además, señora, mire usted las cosas con menos amor y con más razón. Renato ya hizo cuanto era posible hacer en la vida... hizo tanto, que ya nada nuevo pudo encontrar. Y justo en ese momento, aprendió y comenzó a soñar. ¿No es lógico entonces, que el muchacho se aferre a ese mundo bello y diferente que al fin encontró? ¿Porqué no dejarlo entonces, señora, que sueñe y en ese sueño viva lo que allí se encontró?...”

----o----



Pocos días después, Renato se recostó mirando en silencio su habitación. Tranquilamente se sonrió y suspiró. Su sueño era ya mil veces más importante que todo aquello que hasta hace muy poco tiempo, había llenado su vida por completo. Recostó lentamente la cabeza sobre la almohada y se durmió serenamente.
Una sonrisa extraña le iluminó los blancuzcos labios...Los médicos dijeron que ese caso no tenía explicación, que era un reto para la investigación...

----o----



En el cementerio todo mundo lloró, todo el mundo se interrogó buscando un porqué... De pié, un poco alejado de la fosa, Nemesio fue el único que no sufrió... quizás hasta en algún momento hasta sonrió con suavidad y muy quedamente murmuró para sí mismo:
...”Duerme, duerme muchacho. Duerme y sueña, sueña que te vistes con el cielo, que tienes alas como un pájaro, ahora que has llegado al corazón de una flor, ahora ya puedes hacerlo. Duerme y sueña, que ya ahora nada te ha de despertar. Duerme, duerme tranquilo, que quizás hoy soy yo quien te envidia, pues tu ya puedes comprender porqué me gusta tanto soñar...
Tu ya llegaste al corazón de la flor...
Tu ya alcanzaste el verdadero ensueño...”
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