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NOS CONOCEMOS BIEN ( cuento de Gisela)

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NOS CONOCEMOS BIEN ( cuento de Gisela)

Mensaje por Administración el Miér Mar 09, 2016 11:28 pm

ESTUCHE DE VERDADES Y FANTASIAS

CUENTOS DE
GISELA PFORDTE F.



NOS CONOCEMOS BIEN

Sinopsis: Un monólogo de una mujer madura, que ya no encuentra el diálogo con su marido, creyendo que ese eterno silencio existente entre ambos, es debido a que ya se lo han dicho todo.
Al lector le queda la tarea de juzgar si es verdad que se queden callados porque se conocen tanto, que ya no tienen nada que decirse, o si por lo contrario, se han quedado callados, porque hay una absoluta incomprensión entre los dos y una tremenda falta de comunicación.
--------------------------------------------------------------


Es la tarde ya, el sol ha comenzado a bajar de su diario pedestal azul y siempre luminoso. Aquí todo está en silencio, un silencio largo, pesado, hondo, fétido. Silencio casi enloquecedor y muy punzante. La cama, la mesa, la silla, todo, todo está quiero, callado como muerto.
Y ahí, junto al cristal, mirando hacia fuera, estamos tu y yo...
Nos hemos entado uno junto al otro...hablamos poco, muy poco...¿para qué? ... nos conocemos tan bien, no es necesario decir, lo que los dos ya sabemos de antemano....
Tu, con tus ojos tan suavemente grises, la camisa abierta, y con las manos muy duras y firmemente apretadas. Yo con todos mis pensamientos luengos, las piernas cruzadas como al descuido, y con toda una colección de suspiros casi añejos y ajenos.

¿Cuánto tiempo llevamos así? ....
Solo Dios lo puede saber...
Ni tu ni yo nos hemos mirado en un largo rato. De cuando en cuando hacemos un comentario breve, casi monosilábico, sobre lo que ocurre afuera, en la calle, en el mundo, pero nunca nos detenemos a mirar más allá de la simple superficie de las cosas o de las personas.... Para qué...nada es importante...
Ni la niña que llora porque se le ha roto la muñeca, ...
Ni la parejita que, tímida, se besa bajo aquél pirúl...
Ni tampoco el viejo aquél que arrastra los pies con pesantez al ir rumbo a la iglesia de la esquina...
Nada, nada es suficientemente importante para nosotros. Somos tan egoístas que no nos importa nada, que no sea nuestro mísero yo. ...

Sabes, es que tenemos miedo, miedo de todo y de nada, y nos refugiamos detrás del cristal, como si fuéramos figurillas de una fina porcelana puesta en un capelo transparente para no ser rotas... Como si nuestro ser fuera un frágil y suave capullo de seda, que hasta el más leve viento lo pudiera deshilar... Tenemos miedo y ni siquiera lo sabemos. Tenemos miedo y nuestro miedo se viste de altivez, se perfuma con indiferencia y se alimenta con nuestros propios desechos corporales. Tenemos miedo, y estoy segura, que ni tu ni siquiera sabes que lo tenemos.
Yo apenas lo he descubierto...
Tenemos miedo y preferimos no hablarlo, callamos...

He mirado hacia adentro y hacia fuera, y he advertido que hay una enorme diferencia entre lo que somos hoy y lo que fuimos ayer, entre lo que somos y lo son todos los demás.
Te miro y por fuerza tengo que sonreír; te ves tan absurdo aquí sentado, con la cabeza gacha y medio hundida en el hueco que te deja la camisa abierta.
Estas mirando muy atentamente algo...pero podría apostar que no has visto nada desde hace ya un buen rato...
Te miro y te descubro tan pequeñito a pesar de tu imponente estatura. Tu rostro se ve tan vacío, sin expresión ni emoción alguna.
El miedo y el silencio te han borrado casi todo indicio de vida.
¿Así me he de ver yo también ? ¿sin expresión, sin sentimientos, sin rastro de vida en los ojos? ¿sin la más mínima sonrisa en la boca?...
La visión de tu semblante me estremece, no me resulta muy gratificante que digamos...
Me hace imaginar que yo me veo igual t no me gusta mucho la idea. Así que vuelvo a mira qué hay detrás del cristal, lo que está pasando en nuestra calle.

La niña ha dejado de llorar, pues aquel viejo que arrastraba los pies rumbo a la iglesia, se detuvo un momento al oír su llanto, y con movimiento experimentado pudo poner el bracito de la muñeca en su lugar. La niña ha vuelto a reírse y ahora juega tranquilita en la orilla de su portal.
La parejita que se besaba antes, ya no está, seguro que andan port allí intercambiando mimos y arrumacos y planeando lo que será so próxima vida en común.

¿Qué ha sido de nuestra vida y nuestros planes en común?

Una vez tu y yo también planeamos una vida llena de flores y pintada de oro y rosas.
¿te acuerdas?
Vuelvo a mirarte, no puedo evitarlo, y observo que has engordado un poco. Ahora recuerdo que tuve que comprarte unos tirantes para el pantalón, hace poco, porque el cinturón ya no te servía.
También has perdido mucho pelo...antes lo tenías tan abundante y sedoso. ¿A dñonde se te habrá ido tanto cabello que tenías en otros tiempos?....
Y también tienes la cara enjuta y un poco ceniza...

Mis manos también están arrugadas y secas por el tiempo....¿Seremos ya tan viejos como aquél viejo que iba rumbo a la iglesia?....No, aún no arrastramos tanto los pies, quizás ya muy pronto estemos como él, pero todavía no...

Las risas de la niña de enfrente me han hecho volverla a mirar. Ha salido una mujer joven , no es bonita, pero se ve muy alegre. Seguramente es la mamá.
Las dos están jugando y se ríen juntas con el sube y baja de una pelota multicolor que las entretiene.

¿Te acuerdas de cuando yo también era una muchacha alegre como esa, y jugaba a la pelota con la niña mientras esperábamos tu llegada? Era más o menos a esta misma hora...
¿Te acuerdas?.....
Nuestra niña...
Ya no es nuestra niña, ahora está muy lejos y tiene sus propios niños para jugar a la pelota.
¿Recuerdas cómo te gustaba corretear llevándola sobre los hombros, cuando aun era pequeñita?...
Cuando tu llegabas a casa, todo era alegría y rizas para nuestra niña y para mi.. Tu voz fuerte lo llenaba todo y nosotras fingimos que nos atemorizarían tus falsos regaños y gruñidos, y al final acabábamos riendo los tres juntos y muy fuertemente abrazados. ...
Pero no, tu no pareces recordar ahora a nuestra niña. Tus ojos siguen fijos y mirando hacia fuera. Ni siquiera has volteado a mirarme. No te has dado cuenta de que yo te miro, no puedes adivinar que en medio de este enorme silencio yo te estoy preguntando tantas cosas, estoy recordando tantas tonterías.

Hace un momento me has pedido un café... te lo traje, y ni siquiera me miraste a la cara. Extendiste la mano, que ya te tiembla un poco. Y te lo bebiste con sorbitos pequeños, que son de poca educación... Antes no eras capaz de cometer ni la más mínima falta de educación conmigo. Si yo me tenía que parar, tu te anticipabas a mis movimientos para retirar la silla o librarme de cualquier obstáculo del camino. Cuando te ofrecía algún alimento, lo recibías como si se tratara de un tesoro...y nunca pasaba mucho tiempo, sin que me miraras o me dijeras algo dulce, aunque quizás solo fuera una tontería, pero dulce, siempre tan dulce.
Antes no existía ese silencio entre tu y yo. ...

El sol ya casi ha desaparecido detrás del pedacito de montaña que aún se puede ver desde aquí. Los edificios vecinos todavía respeta ese pedacito de horizonte, como para que nosotros, pobres mortales, no olvidemos que todavía existe.

La parejita que se besaba , ha vuelto a cobijarse debajo de aquel pirul. Se ven tan dulces, destilan tanta ternura el uno hacia el otro....Ella está un poquito triste, seguramente le molesta la ya inminente separación de su joven amado. Él le acaricia la mejilla tan suavemente, que casi la puedo sentir yo también.

Se parecen tanto a nosotros, cuando tu y yo estábamos a un paso de la boda...¡Cuánto tiempo ha pasado ya desde aquel entonces! Es toda ina vida la que se nos ha ido entre ese momento y éste que ahora estamos viviendo.
¡Cuán poco nos duró ese aspecto de suavidad mutua!
¡Qué pronto se nos volvió duro el rostro, cuán rápido nació entre nosotros este silencio!
Este, que hoy parece que se ha convertido en una obsesión...
¿Porqué hoy , después de tanto tiempo de estar callados, me molesta, me duele este silencio nuestro? ¿Será que hoy, de pronto me di cuenta de su existencia...? Porque estoy casi segura, que apenas ayer, yo no sabía que había tanta falta de comunicación desde hace tanto tiempo. ¿Y tu, te has dado cuenta de esta incomunicación en la que estamos? ¿Te ha pasado lo que me ha pasado a mi? ¿Te ha asustado alguna vez nuestro silencio? ¿has tenido que tragarte las palabras, como hoy lo hago yo, porque nos asusta tanto el hecho de no tener de qué hablar, como el mismo silencio...

Tye miro, te descubro, aquí sentado, y aunque tengo mucho que preguntarte, tanto para recordar con tigo...no hablo...¿porqué? nos conocemos bien. No hace falta decir lo que los dos ya sabemos. No hace falta hablar, el silencio es ya casi nuestro triste dueño.

Voy a cerrar la cortina...es de noche ya,
¿Qué?...¡ah ! tu no quieres que cierre todavía. Quieres ver un poco más las luces de las casas vecinas y de los autos que pasan por aquí ¿verdad?...
Bueno...mientras tanto haré el chocolate...como todos los días domingo.

¡ Cuántos domingos hemos pasado así !.Tu, mirando las luces tras el cristal, y yo, haciendo el chocolate.....

Mañana cuando se reanuden las actividades, quizás llegue carta de nuestra niña Ya hace varias semanas que no sabíamos nada de ella. ¿Cómo estará?...me gustaría saber de ella y de sus niños.

Quisiera hablar con tigo... pero no, no...¿para qué? Nos conocemos bien...

La temperatura ha bajado un poco, el cristal se ha empañado, casi no se ve hacia fuera. ¿Dónde habré dejado mi chal verde?...
“Ten, ponte la bata, te puedes resfriar...” afuera ya casi no hay nadie.... es hora ya de dormir. ¿será necesario poner otra cobija sobre la cama?...no, yo creo que no, no hace falta...los dos tenemos buenas pijamas.

...” ciérrate bien la camisa, hace frío ya...”

antes dormía sin camisa, pero hace tiempo que tienes que cubrirte bien la espalda...nuestros cuerpos ya no tienen el mismo vigor de antes...

“...hasta mañana , nenita...”
“...hasta mañana, cariño...”

la cortina está ya bien cerrada...no es tarde, pero estoy ya muy cansada.
Aaaahhh...la cama es tan suave y tibia. La luz está ya apagada y tu has comenzado a roncar ya...un día más que termina. Un día más que estuvimos vivos. Un día más que estuvimos juntos.
Todo está en silencio...un silencio largo, hondo, pesado, fétido. Silencio casi enloquecedor, punzante...
La cama, la mesa, la silla, todo, todo está quieto, callado como muerto.
Silencio, solo silencio. ¿para qué hablar?...si nos conocemos tan bien...
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