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LOS FOROS (cuento de Gisela)

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LOS FOROS (cuento de Gisela)

Mensaje por Administración el Miér Mar 09, 2016 11:25 pm

ESTUCHE DE VERDADES Y FANTASIAS

CUENTOS DE
GISELA PFORDTE F.



LOS FOROS

Sinopsis: Una historia totalmente fantasiosa e idealista, durante la cual se pretende sostener brev?simos di?logos con los m?s famosos e interesantes personajes de la literatura cl?sica. En estos di?logos, ante la imposibilidad absoluta de llevarlos a cabo, se imponen la fantas?a y el criterio muy personales del autor. Si se lee este cuento tomando en consideraci?n esto ?ltimo, es seguro que resultar? de cierto inter?s desde el punto de vista anecd?tico.

-----------------------------------------------------------------



?...???Corte !!!... Listo muchachos, hemos terminado por hoy....pueden irse a casa...?
?...Hasta el lunes se?or...?
?...Hasta el lunes, se?or director...creo que por hoy hemos terminado muy bien el trabajo...?D?nde ir? a pasar el fin de semana?...?
?...No lo s?, Mike...Creo que solo me quedar? en casa con la familia...?hasta el lunes!?

-------o-------


?... Por fin se han marchado todos esos locos, Pap?. ?Crees que podr?a dar un paseo por all? cerca? Ya se ha ido el ?ltimo y han cerrado las puertas. No creo que haya peligro alguno ya....?
.?...?Y ad?nde quieres ir, hija?..ya sabes que hay algunos peligros por aqu?---?
?...No, pap?, ...me he fijado bien y s? que se ha ido hasta el ?ltimo de esos hombres que gritan tanto. ?Hasta el guardia se ha quedado dormido! ... Anda, no me digas que no, desde hace mucho tiempo que no me dejas pasear por aqu?...Yo ya soy lo suficientemente grande como para conocer a algunos de los que viven por aqu?. Adem?s hasta el pr?ximo a?o nos se me volver? a presentar un fin de semana tan largo como ?ste. Recuerda que por ser fiesta nacional, todos se han ido desde hoy, jueves y no volver?n sino hasta el pr?ximo lunes....me dar? tiempo de viajar un poco sin el menor peligro...?
?...Esta bien, ni?a...est? bien...puedes irte. Pero recuerda que antes de que salga el sol del lunes tienes que estar de regreso. Si te llegaran a descubrir esos hombres, todos nosotros correr?amos un gran peligro...?
?...Descuida papito...Nadie me descubrir?. No me alejar? mucho, y el lunes, antes de que
salga el sol, estar? de regreso. ?Te lo prometo! ...?Gracias Papito! ...Eres el pap? m?s lindo
que existe...Nos vemos pronto...??Adi?s!!...?

-------o-------




Los foros se encuentran completamente vac?os. Quedan prendidas solamente algunas luces tenues para efectos de vigilancia.

El di?logo filial que hemos escuchado, aunque parezca incre?ble, ha provenido de las p?ginas cerradas de un gui?n cinematogr?fico mediocre, que se encuentra un poco olvidado en un rinc?n del estudios de filmaci?n.. La que ha solicitado el permiso para salir, es Cintia Dream, protagonista e integrante de una familia com?n y corriente, que podr?a situarse en cual pa?s contempor?neo. Es Cintia una representante de la burgues?a, es simple y sin complicaciones.

Hoy, esta chica ha cobrado vida propia y...al igual que todos los personajes que se interpretan aqu? para el celuloide, ...hace de estos foros su residencia. Tiene ella el mismo esp?ritu aventurero que quien escribi? la historia, y hoy ha decidido que desea conocer y platicar con algunos de los personajes literarios m?s famosos e interesantes que vio entre los bastidores y rincones simulados de estos foros.

?Qu? les parece si nos ponemos unos anteojos que nos permitan echar un vistazo al mundo de la fantas?a? Acompa?emos a Cintia en su recorrido, siendo mudos testigos de sus di?logos con los personajes que se vaya encontrando en su recorrido....?est?n de acuerdo?...
?Perfecto...entonces vamos!...qui?n sabe si esto sea realmente lo que ocurre, cuando los foros se quedan vac?os. Qui?n sabe si todos estos personajes creados por la mente genial del hombre , lleguen en alg?n punto del tiempo o de la ilusi?n, a cobrar vida propia. Y si esto ocurriese...?est?n todos esos personajes de acuerdo con el modo en el que el escitor los trat? en su oportunidad?...

?Nos acompa?an a Cintia Dream y a mi en ese recorrido por los caminos de la fantas?a...?
? Entonces adelante pues!!

-------o-------




Dando un peque?o salto, Cintia logra salir de su prisi?n de papel y se encuentra ahora a las puertas de un suntuoso palacio, cuyo estilo arquitect?nico no ser?a muy f?cil de definir. Es una de esas creaciones fabulosas de las escenograf?as cinematogr?ficas, que atienden m?s la belleza visual que a la realidad de la ?poca que pretenden representar.
La joven Cintia se ve francamente graciosa, ataviada con ese vestidito contempor?neo en medio de ese p?rtico medieval, imponente y grandioso. Se alisa un poco la casi minifalda y comienza a subir la enorme escalinata en direcci?n al sal?n principal, desde donde proviene una m?sica muy bella y el murmullo de mil voces y mil risas al un?sono...como si en el interior de aquel set s estuviera celebrando la m?s animada de las fiestas. A medida que ella se aproxima, se van abriendo las enormes puertas lentamente.

Cuando la muchacha por fin entra en el sal?n, el espect?culo que all? se contempla es tan grandioso, que ni la fantas?a m?s osada ser?a capaz de reproducirlo con exactitud. Hay una bell?sima org?a de colores, sonidos y aromas inimaginables y maravillosos. Son miles de seres fant?sticos arrancados de los libros m?s famosos del mundo y que all? se encuentran. R?en, bailan, platican y deambulan por este inmenso espacio iluminado con luces m?gicas , brillantes e imprecisables.

Cintia se hubiera sentido m?s que satisfecha con solo presenciar aquel espect?culo, sin embargo es su prop?sito el de conocer a algunos de aquellos seres fant?sticos y maravillosos y no se echar? para atr?s en el ?ltimo momento. ?Pero por d?nde empezar?

Justo en este momento se percata de que hay un anciano de aspecto bondadoso que la mira muy fijamente y quien se encuentra a muy pocos pasos de ella.
A la muchacha le inspira una tierna confianza la presencia de aquel anciano, y sin pensarlo mucho, esboza una sonrisa y acude a saludarlo:

?...Buenas noches, se?or...bonita y muy animada fiesta, ?verdad? Pero ?qu? es lo que es lo que celebran con tanto j?bilo y bullicio?...?
?...Celebramos la vida que nos dieron....pero ?y tu, porqu? te has retrasado tanto?....me dijeron que deb?a esperarte y ser tu gu?a por aqu?. Sin embargo te dilataste tanto, que....?
?...?Pero c?mo!...?usted ya sab?a que yo vendr?a?...?qui?n se lo dijo?...?qui?n es usted, se?or?...?
?...Me llamaron Geppeto...?qu? nombre tan feo se le ocurri? a mi autor! ?verdad? ...en fin, supongo que despu?s de tantos a?os de ser nombrado asi por miles de ni?os, ya no deber?a quejarme por llamarme Geppeto....?
?...?De verdad es usted Geppeto, el viejo carpintero triste que construy? al mentiroso y travieso Pinocho?...?
?...Si, soy yo...?

?...?Caray, Geppeto! ...no se imagina, cu?nto gusto me da conocerlo. Es usted tan famoso y querido por los humanos....supongo que debe sentirse muy feliz de que lo hayan creado as?, tan bueno, tan dulce, tan tierno y trabajador. ..y sobre todo guardando en su interior esa esperanza que todos los hombres en alg?n momento tienen...la esperanza de que al final de la vida suceda un ?milagro? y se les conceda tener un hijo siempre cerca y siempre amoroso para con ellos...A usted se le concedi? ?verdad?...?
?...?Contento?...Bueno...supongo que no puedo decir que no estoy contento. Sin embargo no soy tan bueno como la mayor?a cree. Por el contrario, soy un viejo amargado y triste, que ha vista pasar para siempre sus mejores a?os, y que al verse solo, se inventa un compa?ero, un esclavo, para espantar esa horrible soledad. Muchos seres humanos hacen lo mismo, solo que poni?ndoles diferentes caras y nombres a sus ?espantasoledades? Algunos les llaman ?nietos? otros ?obras de caridad? o bien ?trabajo excesivo?. Como recordar?s, yo no hice nada por el ?milagroso? Pinocho. Solo le di forma y luego me ech? a dormir. Le dej? todo el trabajo al escritor y a esa hada que ?l se invent? para que le ayudara. No me gusta como tengo que ser en ese libro, me siento un poco al margen de los acontecimientos. Yo deber?a actuar m?s directamente en la realizaci?n de mi Pinocho, para justificar que se me concediera el milagro de verlo con vida propia....Pero, qu? le vamos a hacer, as? me crearon y no lo puedo cambiar ya. ...?Oye ni?a!...?tu has venido a conocer a personajes interesantes, y no a escuchar las quejas de un viejo llor?n..?no es cierto?...?
?...Bueno, yo vine a conocerlos a todos...?
?...??A todos??....?Vaya insensatez!...Somos miles y miles de todos los tiempos y de todos los mundos. Mucho me temo que solo podr?s hablar con los que se encuentran m?s cerca de aqu? de nosotros...En fin, echa un vistazo y dime a qui?n quisieras conocer primero...?

Con una sonrisa traviesa juguete?ndole en la boca, Cintia se prende del brazo del viejo Geppeto y da un vistazo a su alrededor. Todos los personajes le parec?an incre?blemente fascinantes e interesantes, sin embargo el azar vino a resolver su indecisi?n. En las mismas escalinatas, casi a sus pies, se encuentyra sentado, contemplando todo el sal?n , mientras trata de sonre?r, un porsonaje deforme y sumamente conocido.
?...?Quasimodo?...?eres tu el verdadero Quasimodo?...?
Al escuchar la dulce y alegre voz de Cintia, Quasimodo da un salto ?gil y espectacular, como si ?l recordara su habilidad para caminar entre los tejados y campanarios y columpiarse por las cornisas de la legendaria catedral de ?Nuestra Se?ora? de Paris. En su cara fea, Cintia puede ver que brota una sonrisa una vez que ha logrado llegar hasta donde est? ella, y comienza a hablar:
?...Quasimodo es mi nombre...?quien me llama?...?qui?n eres tu, ni?a bonita?:::?
?...Ella es Cintia, la peque?a curiosa a quien ya esper?bamos...? dice Gueppeto
?...?Ah, claro! La ni?a burguesa que malamente crearon en el siglo XX. Bien, me dijeron que vendr?a a visitarnos...me alegro que est?s aqu? y que por lo menos seas bonita. Sabes, yo amo a la belleza. Si tu fueras fea, no me ver?as aqu?, Solo lo bello puede llegar hasta mi. ..?amo la belleza!...?
?...Pobrecito Quasimodo...?amas la belleza siendo tu mismo tan rotundamente feo? Seguramente tu existencia debe ser muy triste...Tal vez si te hubieran concebido m?s hermoso, tu vida no ser?a tan desdichada. ?verdad?...?
?...?Desdichada?... Porqu? se te ocurre que mi existencia fuera desdichada. Si me conoces es porque me has le?do, y si me has le?do, debes recordar que tengo una fortuna, que no muchos logran tener. Aun en nuestro mundo de letras es sumamente dif?cil...yo conozco el amor...?yo amo y soy amado!! ...?Quieres decirme cu?ntos de ellos pueden afirmar esto como lo hago yo?...?
Al decir eso, el famoso jorobado que seg?n su autor vivi? entre las famosas torres de la catedral de la Ciudad Luz, se?ala vigorosamente y con altaner?a hacia el sal?n, Luego vuelve a mirar a Cintia y prosigue:
?...?No! y no me siento triste por ser feo. Es m?s , casi dir?a que me alegro que me hayan escrito as?...tan deforme y singular. El problema, el ?pecado? no radica en mi fealdad. ?No! El problema radica en todos aquellos personajes o lectores que por el solo hecho de ser feo, me rechazan, me compadecen, me condenan a vivir como un animal salvaje, trepando continuamente entre los tejados de esa catedral para no tener que sufrirlos... ?Ellos son el verdadero problema!..?Ellos son los que verdaderamente necesitan de mi compasi?n. ?Yo no!...yo amo la belleza y acepto mi fealdad....?
?...?Por eso, porque aceptas la fealdad, le diste un amor tan bello a una mujer tan ?injuriada? como aquella gitana?...?
?...Querida muchacha, aquella mujer fue lo suficientemente inteligente como para ver que detr?s de este cuerpo deforme hay una inteligencia casi privilegiada, ...aunque el autor no siempre lo haya querido reconocer...?
?...Entonces...?eres bello a pesar de ser tan feo? ...?
?...Digamos que no soy m?s bello que tu comprensi?n, ni m?s feo que tu propia vanidad...?
Cintia pensativamente sonr?e y casi con orgullo se prende del dif?cil brazo de Quasimodo. Y as? escoltada por Geppeto de un lado y por Quasimodo el jorobado del otro, desciende los ?ltimos pelda?os de la escalinata en direcci?n al majestuoso sal?n, mientras les suplica a ambos:
?...Ll?venme, quiero conocer a algunos de sus interesant?simos amigos...?
?...Escucha Geppeto...? propone el jorobado ?...?qu? te4 parece si comenzamos por los tres parientes...?
??Perfecto!...ven Cintia, conocer?s a tres de los m?s famosos personajes de William Shakespeare...?te gustar?a conocer a Hamlet, el eterno indeciso, o a Otelo, el turbulento moro y a Cirano de Bergerac, el poeta enamorado, acomplejado y cobarde?...?
??Claro que me gustar?a, ser?a algo maravilloso...?
?...Pues entonces vamos. Mira, como siempre, ya se encuentran reunidos ...?
Con una alegr?a casi infantil, la muchacha es conducida por sus dos anfitriones hacia el cerrado c?rculos que han formado los tres personajes ya mencionados. Son tan distintos entre s?, y sin embargo existe algo imprecisable, que los une y los relaciona, hasta el punto de que en algunos momentos se funden para aparentar un solo cuerpo, un solo esp?ritu.
Cintia sonr?e con un poco de timidez , cuando Quasimodo la presenta con los tres famosos y prestigiados personajes:
?...Se?ores, ella es Cintia, una bella ni?a que desea conoceros...?
?...?Conocernos?...?Vaya deseo! ?Qu? puede interesaros de nosotros, joven y linda doncella? ...?Acaso a vos tambi?n os divierte ver mi horrenda nariz? De ser as?, os ruego que os retir?is, pues me encuentro cansado ya de que todo aquel que me mira, tenga por fuerza que re?rse al contemplar mi nariz...?
?...?No!...?no!... se equivoca, Cirano, a mi no me provoca risa alguna su nariz. Por el contrario, yo admiro much?simo su enorme capacidad de amar...su gran poes?a...Seguramente usted mismo debe estar orgulloso de la poes?a que crea...?
?...Si, supongo que en el ?ltimo momento nuestro genial autor se compadeci? de mi y aparte de crearme con gran parte de sus complejos propios de fealdad, decidi? poner en mis labios algo de su poes?a...?
?...Entonces...? usted no est? conforme con su concepci?n original?...?
?...?Naturalmente que no!...Se supone que soy un hombre muy sensible., pero adem?s inteligente, culto. Y un hombre con tales caracter?sticas no puede dejarse acomplejar por un defecto meramente f?sico. Ser?a casi absurdo ?no cre?is vos?...?
?...Si, tal vez tenga usted raz?n. Sin embargo es una reacci?n sumamente humana y casi comprensible...?
?...?Ah?!..ah? es donde se encuentra el gran error, pues el escritor debe crear personajes limpios, en vez de recrear en nosotros las fallas de ellos, los humanos...?
?...Quiz?s...mas si lo hicieren as?, no tendr?an nunca un ?xito, pues nadie les creer?a lo que escribiesen. A los hombres les gusta ser reflejados en otros hombres, aunque sean ficticios como ustedes, para no sentirse tan profundamente solitarios en su infortunio. ?No esta usted de acuerdo conmigo, mi estimado Hamlet?...? Coment? la ni?a volteando hacia su derecha y cambiando de interlocutor.
?...?Yo?...?? respondi? Hamlet ?...No lo s?...No lo puedo saber, pues estoy creado con todas las dudas filos?ficas de nuestro autor. A mi ni siquiera se me ha dejado la oportunidad de saber si existo o no existo. Mi vida es solo una pregunta, la pregunta m?s elemental del hombre ?Ser o no ser? ...ese es mi dilema.. Solo ese problema tengo y ni siquiera lo he podido resolver. ?Como puedo entonces estar o no estar de acuerdo con vos, mi bella muchacha? ...?
Ah?, delante de Cintia, se debate en sus mil confusiones el escu?lido y aristocr?tico personaje sin poder dar ninguna respuesta a pregunta alguna que se le formule. Al escuchar su eterna indecisi?n, el violento y apasionado Otelo parece exasperarse por completo y dando un leve y casi cari?oso empell?n al d?bil pr?ncipe, comienza a hablar abruptamente.
?...??Por Dios, ni?a!! ...?C?mo se os ocurre preguntar algo a ese pobre cristiano. Nuestro prestigioso autor volc? en ?l todas sus dudas personales. Sin duda, a ?l le toc? la peor parte del insensato William. Nosotros somos defectuosos, pero por lo menos podemos saberlo. En cambio mi buen Hamlet...ni siquiera es capaz de averiguar si es bueno o malo...??NO lo sabe !!...?
?... Eso significa que usted, Otelo, es un personaje malo?...?
?...Mira ni?a, yo no soy peor que el gran amor que profeso...?
?...Pero amar es hermoso, en cambio a usted se le vuelve un enorme tormento. Eso no puede ser bueno. ?o si?...?
?...?Puede ser malo?...?A vos os molestar?a que os amasen as?...con tal intensidad...con tal vehemencia? ...?no!...?no! ...no creo que exista una sola mujer sobre la faz de la tierra a quien no le atraiga la idea de ser amada de tal manera...?
?...Quiz?s, .. mas sin embargo usted llega a matar y morir por ese amor. Eso ya sobrepasa los l?mites de un cari?o cuerdo ...?
?...??No cero en uno que se diga cari?o cuerdo!!....donde hay cordura, casi siempre hay muy poco amor...?Matar o morir viene a ser la prueba m?xima del amor! Yo no puedo amar sin pretender que lo que amo me pertenezca hasta en su pensamiento m?s ?ntimo...
???No puede existir otro tipo de amor!!!...?
?...Debo asumir entonces que usted est? completamente de acuerdo con la forma en que su autor lo cre?...?
????Naturalmente !!!...Yo no podr?a ser de otra forma...?
?...Sabe, mi querido Otelo, aunque no me parece bien su forma de amar, lo admiro y lo envidio por ello...debe ser tr?gicamente hermoso poder llegar a amar de tal forma...?
En los ojos de Cintia brilla una chispa de admiraci?n. Le gusta y le atrae poderosamente la viril y apasionante figura del personaje avasallador creado con la fisonom?a imponente y casi mitol?gica de un poderoso moro.
Los ojos aceitunados de ?l se encuentran clavados en la chica y parece como si quisiera fundirse con ella por medio de aquella profunda mirada.
Es justo entonces, ante la intensidad de esas miradas, cuando la voz pausada y un poco cascada de Geppeto llega a interrumpir una comunicaci?n interna que no necesita palabras y que quiz?s en un momento dado, podr?a resultar perjudicial para ambos, para decir:
?...Bueno Quasimodo amigo, creo que ya ha sido suficiente para que nuestra invitada conociera a los tres parientes, ?Te parece bien que la presentemos con algunos otros amigos?...?
?...?Naturalmente!...Cintia, ven, vamos, sigamos caminando. ..?ves a alguien a quien te gustar?a especialmente conocer y que se encuentre cerca?...?
?...?Todos...Todos me parecen fascinantes...pero antes de seguir caminando, me podr?an decir ?porqu? les han llamado a estos ?los parientes??...?
?...Por el autor, Cintia, pero no porque los haya escrito una misma mano a los tres, sino porque en todos ellos existe un trozo de la personalidad de aquel genial y controvertido escritor. William era una mezcla casi perfecta de los tres, aunque se ocultaba muy h?bilmente tras el tintero y la pluma, para no verse personalmente envuelto en mayores dificultades....?
?...? C?mo podr?a un solo hombre ser tan conflictivo!...?
?...Exactamente, Cintia...pero ?hey!!...Geppeto...?qu? te parece si vamos a saludar a los ?Cervantinos?? Hace tiempo que no saludo al bueno de Quijote...?

?...Me parece una buena idea...ven Cintia, ?te gustar?a conocer al ?ingenioso hidalgo, caballero de la triste figura? Don Quijote de la Mancha y a sus eternos acompa?antes?...?
?...??Naturalmente que si!!...?
Sin decir m?s, el viejo y el jorobado cogen a Cintia por ambos brazos y la escoltan unos cuantos pasos, abri?ndose camino entre varios seres que charlan animadamente, hasta llegar en donde se encuentra el caballero de la triste figura, acompa?ado de su dama y de su no menos famoso escudero. La cara exageradamente afilada de un hombre casi anciano, revela algo que se podr?a calificar como triste serenidad. Todo ?l expele como un perfume de bondadosa fe, una aroma de santidad terrenal.
A Cintia le impresiona muy dulcemente el aspecto de un l?nguido romanticismo que emana de todo aquel hombre. Cuando el caballero la descubre, aproxim?ndose hacia ella, la obsequia con una sonrisa casi transparente, que a la muchacha le encanta y produce en ella un profundo y estremecedor escalofrios.
Esta vez es Quasimodo el que se encarga de saludar al caballero y presentarlo con la muchacha.
?...?Dios os guarde, gentil caballero Don Quijote!...Nos hemos aproximado a vos, , pues esta hermosa chica, de nombre Cintia, es nuestra hu?sped por esta noche y os quer?a conocer , lo mismo que a la gentil dama Do?a Dulcinea y al servicial Sancho Panza. Esperamos que no os moleste y pod?is charlar un minuto con ella , mi estimado Don Quijote...?
?...?Vaya!...si en verdad sois una hermosa y dulce damisela...?y de d?nde ven?s con semejante atuendo?...?es que acaso hab?is extraviado la parte inferior de vuestra enagua?... Si es as?, permitidme que os proporcione mi capa. Con ella os pod?is cubrir las piernas...?
Ante tales palabras del hidalgo, Sancho, Aldonza, Quasimodo y hasta la misma Cintia no pueden menos que sonre?r un tanto disimuladamente. Pero inmediatamente interviene Geppeto tratando de distraer al caballero de las sonrisas un tanto burlonas de todos los dem?s, dici?ndole a manera de explicaci?n:
?...No, mi se?or Don Quijote, Cintia no ha perdido nada de su atuendo. As? fue creada , as? se visten todas las damas de la ?poca en la que la escribieron...No tiene nada de malo vestir as? en su ?poca...?
?...Pues si que es una ?poca loca esa, mi buen Geppeto. A mi me avergonzar?a ver una dama con semejante atav?o andando por las calles de Dios. ..?
Cintia sonr?e con ternura ante la expresi?n de asombrado reproche que hay en la peculiar?sima cara del famoso hidalgo. Es un rostro gracioso a pesar de su intr?nseca tristeza. Es como si el autor hubiese visualizado todos los sentimientos de los hombres y hubiera logrado plasmarlos todos juntos en una amalgama impresionante sobre un solo rostro masculino.
Cuando m?s metida se encuentra en sus observaciones y reflexiones la chica, retruena casi en su o?do la voz tosca y poco pulida de Sancho, que le dice:
?...No hagais mucho caso de los reproches y refunfu?os de mi se?or, querida ni?a. El pobre se encuentra tan preocupado por vencer a los gigantescos molinos de viento, que no alcanza a captar el avance del tiempo...En cambio a mi, vuestro vestido me parece muy ?hermoso?...?No os parece asi a vos, Aldonza?...?
?...???Calla, Sancho insensato!!!....?Cu?ntas veces os he tenido que decir, que mi dama no se llama Aldonza sino Dulcinea?...?
?...Por Dios, mi se?or Don Quijote, qu? m?s puede dar que me nombr?is Aldonza o Dulcinea, como vos hab?is inventado. ?Cada d?a est?is m?s chiflado, mi se?or... Y para que lo sep?is de una vez, a mi me encantar?a lucir un vestido como el de ella...???es precioso!!!...?
Cintia vuelve a sonre?r, pero esta vez se siente profundamente turbada por la furibunda mirada del espigado Quijote, quien la mira muy indignado. Tratando de suavisar la situaci?n, la voz del mesurado Geppeto interviene:
?...Vamos se?or Don Quijote, que Cintia es nuestra invitada y no ha venido ?nicamente a que juzg?is su vestimenta. ?Qu? mas da, si es m?s o si es menos corto su vestido!...Tu has venido a charlar con ellos..?o no, Cintia?...?
?...?Claro!...?Claro que si!... El personaje del Quijote siempre ejerci? sobre mi una muy poderosa atracci?n...Es important?simo el personaje id?lico que hasta ha sido capaz de crear un nuevo vocablo en el idioma castellano. ?Es maravilloso! Usted representa todos los ideales, todas las fantas?as nobles y honradas del hombre de cualquier ?poca...?
?..-.Yo no represento los ideales del hombre, ni?a, m?s bien soy un retrato fiel de todas las tristezas, las impotencias, las injusticias, de todas las locuras febriles del hombre. En mi, en mi figura se re?ne todo ese dolor del hombre, que por ser tan intenso y tan propio, solo alcanza a provocar la risa de los dem?s. Eso soy yo, ni?a. Una tristeza, una soledad, una impotencia tan grande ante las formas de la vida que ?nicamente alcanza a inventar un mundo rom?ntico en el cual solo una burda cocinera pod?a ocupar el lugar de una graciosa y gentil princesa de cuento...A trav?s de los tiempos, el lector se acostumbr? a ver gracia y bondad en mi triste figura, y se fue olvidando de mi estricta locura y absurda fantas?a de querer luchar contra esos ?molinos de viento? contra los que poco o nada puede la rid?cula fuerza de un solo hombre...?
?...Entonces...?Usted no es bueno, no es divertido como tantas veces lo he le?do?...?
?...La loca impotencia de un hombre que intenta luchar contra lo ya establecido, nunca es divertida para quien sabe pensar, aunque por instinto defensivo, puede provocar gran hilaridad...?
Tratando entonces, de disimular una nube de compasi?n que pasa por sus ojos, Cintia desv?a la mirada del rostro l?nguido del hidalgo hacia el robusto Sancho Panza preguntando con cambio de tono:
?... Y tu, Sancho...?c?mo eres en realidad?...?Tu tambi?n eres contradictorio y diferente a la imagen que generalmente tenemos de ti?...?
?...?Y cu?l es la imagen que ten?is de mi, mi bella doncella?...?
?...Bueno pues, yo me he acostumbrado a pensar en ti como en un fiel y bondadoso amigo. Una persona que por no abandonar a un hombre al que cree enfermo, acepta el papel de criado. ...aunque de cuando en cuando hay en ti un asomo de burla hacia las locuras de tu amo. ..?
?...Pues si, si soy as?...Cuido de este pobre atormentado hombre por un esp?ritu casi caritativo. Mas hay momentos en los que me desespera su falta de juicio, y como mi intelecto, seg?n Cervantes, no est? muy bien dotado, me burlo y hago gracejadas a costillas del Quijote, simplemente porque no s? c?mo ayudarlo. Sin embargo me enfurece, que otros, como Aldonza, se puedan burlar de mi amo. Por eso trato de alejarlo de ella....?
?...Entonces tu si estas de acuerdo y conforme con el ?papel? que te impuso el escritor...?no tienes ninguna queja que presentarle a Don Miguel?...?
?...No, no tengo...Si acaso le reprochar?a el f?sico que me dio. Sin embargo
comprendo que ten?a que existir un cierto equilibrio est?tico y gracioso entre la espiritual y enfermiza delgadez de Don Quijote y mi pesada redondez. ..Pero aun as?, ..?no podr?a haberme dibujado menos grotesco?...?
?...No creo que nadie te visualice grotesco en ning?n momento. Es m?s, estoy segura, que todo aquel que te lee, siente una gran simpat?a por tu figura, por tu lealtad...?
Al decir eso, la muchacha tiende sus brazos alrededor de los hombros de Sancho en un adem?n de tierno afecto. Un momento despu?s dirige su mirada hacia la burda Aldonza, quien se encuentra totalmente distra?da, mirando a otritos de los concurrentes que se hallan por all? cerca. Se la nota casi extasiada en la contemplaci?n. Tal insimismamiento llama la atenci?n de Cintia quien no puede evitar preguntarle:
?...?Podr?amos saber a qui?n miras con tanta atenci?n, Aldonza? Te has quedado como so?ando despierta...?
?...?Eeeh?...?Ah!.. miraba lo bien que danzan Aurora y Cascanueces. ?no os parece que hacen una bella pareja a pesar de no haber bailado juntos nunca antes?...?Ay! ...Si yo hubiese sido creada para un ballet como ellos ...?Ser?a tan feliz!!...?
?...Con ustedes tambi?n se ha creado un ballet, Aldonza...?Es que no lo sab?as?...?
?...Pues no lo sab?a...?Y hemos llegado a ser bailados tan maravillodsamente y a ser tan famosos como lo son ?Cascanueces? y ?La Bella Durmiente?? ,,,?
?...?Si, ? Igualmente famosos y magistrales como ellos...Geppeto y Quasimodo, ?creen que los podr?amos tambi?n saludar a ellos?...?
?...Naturalmente que si, Cintia, ...Vamos a conocer a quien tu quieras....?Hasta pronto mi se?or Don Quijote. Seguiremos recorriendo el sal?n y saludando a queridos amigos como vosotros. ?Anda, vamos ya ni?a! Antes de que con su baile se pongan fuera de nuestro alcance esos dos chicos...?
Nuevamente escoltada por sus dos compa?eros, Cintia avanza por el sal?n con direcci?n a los dos personajes fant?sticos, que de los cuentos infantiles saltaron al sublime arte de la danza gracias a la genialidad de un gran m?sico ruso, Tchaikowski.
Ahora los ojos enormes y ?vidos de la muchacha se centran en las figuras de aquellos dos maravillosos personajes m?gicos de cuentos de hadas. Desear?a que sus pies tuvieran alas, para llegar m?s r?pido junto a ellos.
Pero de pronto, los tres se ven interceptados por una hermos?sima mujer, que detr?s de su suntuoso traje oriental lwes sonr?e y saluda con cari?o:
?...?A d?nde con tanta prisa, Quasimodo?....?no quer?is ya ni saludar a los amigos que os quieren tan sinceramente?...?
?...?Sherezada!!...?Qu? gusto de ver os!...No sab?a que estabais aqu?. ?Conoc?is ya el viejo y querido Geppeto?... Ambos somos los anfitriones de Cintia, la ni?a del siglo XX que ha venido esta vez a curiosear y a conocernos a todos. ...?
?...?De verdad eres tu Sherezada, la de las ?mil y una noches?...? se admira Cintia
?...Si, mujer...claro que soy yo...?
?...?Es incre?ble, es fabuloso!...Eres tu uno de los personajes m?s completos que se hayan creado en toda la historia de la humanidad. ...?De d?nde sacaste tantos cuento e historias para entretener al rey?...?
?...Bueno, creo que cuando se trata de salvar la vida, todos somos capaces de crear las historias m?s diversas y fabulosas que pudieran existir No soy nada excepcional...y hasta creo que mi imaginaci?n no llegar? nunca a ser la mitad de grande que la de mi autor...Hay cuentos que .el pone en mi boca que no puedo ni yo misma imaginarlos...?
?...Sin embargo a ti te crearon inteligente... muy inteligente. ?podr?as tu crear una historia para mi ahora?...?
?...Efectivamente soy inteligente...mas la inteligencia no se demuestra hablando a cada momento. La inteligencia se da m?s en el silencio prudente, que la palabra que se da indulgente. La inteligencia debe usarse con astucia, pues aquel que gasta su inteligencia en banalidades, est? demostrando muy parad?jicamente muy poca inteligencia. Si mi vida se viese nuevamente amenazada, no dud?is que os relatar?a otra vez mil historias distintas.. Pero por fortuna no es ese el caso. As? que tendr?is que disculpar mi negativa a complaceros en vuestra petici?n. Pero decidme...Quasimodo, ?hacia d?nde os dirig?ais con tanta y tan visible premura?...?
?...?bamos a saludar a Aurora y a el Cascanueces...Cintia los admira y desea conocerlos. Pero parece que se nos han perdido de vista, ya no los veo. ?Alguno de vosotros alcanza a verlos?...?
Los cuatro escudri?an el sal?n en busca de los danzantes, pero es como si la ruidosa muchedumbre se los hubiese tragado. En el rostro de Cintia se refleja una aguda desilusi?n y Geppeto al verla, esboza una tierna y leve sonrisa mientras posa ligeramente su rugosa mano sobre el hombro de Sherezada, quien comprende la se?al de inmediato, y casi grita:
?...??All?..all? est?n!! ...?Aurora, Cascanueces...venid...venid pronto ?!...?
Casi inmediatamente los dos seres fant?sticos aparecen ante la mirada at?nita de Cintia. Quien no alcanza a comprender qu? es lo que hab?a sucedido, pues nadie los hab?a visto. Los ?ltimos metros que los separan del grupo, los avanzan con lentitud, dando tiempo as? para que la muchacha los observe un poco.
El Cascanueces tiene aspecto de olorosa madera y su galanura es m?s que evidente. No tiene gran colorido, pero de sus ojos parten mil destellos multicolores que parecen iluminar no solo su cuerpo sino tambi?n todo lo que se encuentra a su lado
Aurora parece tan fr?gil, tan tenue , tan dulce como el sue?o de hadas que la escribi?. Lleva puesto el famoso vestido rosa que la inmortaliz? y su cabello rubio cae como cascada hasta cubrirle los d?biles hombros. ?Es linda!.
El primer saludo que Cintia recibe de la pareja, es una sonrisa c?lida y afable que se produce en los labios de ambos, a?n antes de que Quasimodo les indique quien es ella.. .
?...?Aurora, estas bell?sima!...Y vos, Cascanueces os veis en estupenda forma...Hace ya alg?n tiempo que no nos ve?amos, ?verdad?. Os hemos interrumpido en vuestra danza, porque Cintia, nuestra hu?sped , al divisaros expres? el deseo de hablaros un momento. No os molesta complacerla ?verdad?...?
?....?Por Dios, Quasimodo.!...?molestarnos?...naturalmente que no. Ser? un placer poder charlar un momento con una chica tan hermosa como ella. ?de d?nde ven?s Cintia?...No pertenec?is a nuestra ?poca ?verdad?...?
?...No, se?or, yo fui creada en el siglo XX...?
?...?El siglo XX? ...eso est? demasiado lejos para nosotros Decidme Cintia, ?c?mo es el siglo XX?...?es bueno, es dulce, es so?ador como el nuestro?.. ?la gente, vuestra gente, a?n cree en las hadas, en los duendes y en los gnomos que hicieron posible nuestro nacimiento?...?hay muchas flores en el piso y muchas estrellas en los cielos? ....por favor..??contadnos!!...?
Ante las preguntas tan l?gicamente ingenuas de Aurora, Cintia se ruboriz? un poco y busca en su mente una forma suave de decirle a ese ser, a ese personaje maravilloso, que el siglo XX no tiene nada de lo que ella ha mencionado. ?C?mo decirle a alguien que fue creada por hadas, que se descubri? desde ya hace tiempo, que no existen! ?C?mo contar a alguien que vive entre la magia de flores y estrellas, que las unas se mueren de mugre y de olvido y que las otras son solo enormes piedras en el cielo, la m?s cercana ya pisada por el hombre.?
Despu?s de estos r?pidos pensamientos, Cintia trata de sonre?r y con voz un poco vacilante trata de responder a las preguntas de Aurora:
?...?Qu? c?mo es el siglo XX? ...no s? como dec?rtelo. ...supongo que para quienes en ?l vivimos, es bueno y tiene tambi?n sus cosas muy hermosas. Las hadas, los duendes y los gnomos se encuentran ya dormidos en alg?n recodo del tiempo. Las flores se han vuelto m?s peque?as, mientras que el cielo ha crecido tanto, que ya podemos caminar en ?l. A la gente todav?a le gusta so?ar, solo que sus sue?os son ahora muy distintos. Muchas magias han sido descubiertas y los brujos caminan por las calles casi libremente. Los genios han sido conceptuados de distinta manera. Ya la risa se nos torna a veces un poco triste....?
?...?T el amor...Cintia?. ?Hay mucho amor en tu siglo XX?...?
?...No lo s?, Cascanueces...Yo conozco la tranquilidad y suave comodidad del cari?o filial y fraternal. , pero del amor, propiamente dicho, no he conocido nada a?n. Pero creo que escasea un poco...?
?...?Y qu? hac?is en tu siglo XX cuando se presenta un problema que solo las hadas podr?an resolver?...?C?mo resolv?is el problema sino con la magia hermosa de la inocencia y de la imaginaci?n?....?Despert?is entonces a las hadas y a los duendes dormidos?...?
?...La imaginaci?n y la inocencia son cosas que solo algunos ni?os poseen todav?a. Ya ning?n adulto inventa un cuento de hadas o espera encontrar la olla de oro al final del arcoiris....??la gente se burlar?a de aqu?l que tal cosa pretendiese en ese, mi siglo XX !!...?
?...Pero entonces tu...?qu? haces aqu??...?
?...?Yo?... Yo pertenezco a ustedes, Soy un personaje estrito por alg?n loco. Yo si tengo imaginaci?n porque soy una simple imaginaci?n...?
?...?Solamente los locos pueden tener imaginaci?n y crear fantas?as?...?
?...Generalmente as? es, Aurora...?
?...Eso significa que ?nicamente los locos pueden conocer la felicidad... ?pobrecitos de los seres cuerdos que viven en vuestro extra?o siglo XX ?!...?
La ?ltima declaraci?n de la Bella Durmiente ha quedado como suspendida sobre las cabezas del grupo, provocando un suspiro de conformismo en la joven Cintia y otro de desaliento y compasiva tristeza en Geppeto y en el jorobado Quasimodo.

Despu?s de ese breve lapso de silencio, la voz siempre oportuna y prudente del anciano Geppeto se hace o?r de nuevo y le recuerda cari?osamente a Cintia:
?...Querida ni?a, nuestro tiempo se va agotando. Es ya casi media noche del domingo y dentro de muy pocas horas amanecer? el lunes, y los foros se volver?n a llenar de esos hombres tan extra?os que hacen pel?culas y tratan de darnos un cuerpo ajeno para representarnos Si a?n quieres conocer a alguien m?s, debe ser de prisa. No olvides que nuestro concepto del tiempo es bien distinto al de los humanos. Mira y f?jate bien, si ves a alguno de nosotros, a quien te gustar?a conocer, pero esc?gelo bien, porque seguramente ser? el ?ltimo con quien puedas hablar....Despu?s tendr?s que regresar a tu libro y muy de prisa, si no quieres que te descubran los hombre deambulando por esos foros que ellos suponen completamente vac?os. Resulta m?s que obvio decirte qu? resultar?a si ten descubren fuera de tu libro.
Cintia sonr?e con un poco de nerviosismo y comienza a recorrer el sal?n en busca de alguien verdaderamente interesante. Todos all? son dignos de especial atenci?n . Sin embargo al pasear la vista por uno de los rincones cercanos , los ojos de la muchacha se agrandan tanto, que parecen querer salirse de sus ?rbitas...Se pone la mano en la frente en se?al de incredulidad y comienza a hablar un poco atropelladamente por la evidente emoci?n que le ha provocado el descubrir a aquel ser:
?...?Ay no!...?No puede ser!...?l no puede estar aqu?... ?Qui?n es aquel hombre
barbado que se encuentra en aquella columna de m?rmol ?...?
?...?Aqu?l?...?Ah ?..Es el conde Rasput?n...?Desear?as conocerlo?...?
?...??? Naturalmente !!!...?Pero qu? est? haciende ?l aqu?, entre nosotros? ?l no es un personaje literario, el existi? de verdad....y es del siglo XX, . A ?l no lo escribieron...?tuvo su propia vida!...?
?:::Tienes Raz?n, Cintia, pero en este mundo fant?stico existen personas que, aunque reales e hist?ricas, por su comportamiento , su modo de vivir la vida, etc. con el paso del tiempo se convirtieron en leyenda. Se popularizan, se agrandan o se empeque?ecen tanto los actos de su vida, que con los a?os , resulta muy dif?cil descifrar si fueron un personaje literario escrito por alguna pluma genial o si en verdad tuvieron vida alguna vez...Es ese el caso del conde Rasput?n, o de Juana de Arco, de Don Rodrigo D?az de Vivar ?El Cid Campeador?, Merl?n ?El Mago? y otros muchos m?s. En vida fueron tan singulares , que a su muerte se volvieron casi una fantas?a...?
?...??Quiero conocerlo!! ...??quiero hablarle !!...??quiero estar con ?l aunque solo sea un minuto!!...Vamos pronto hacia donde se encuentra. Geppeto, tu mismo me has recordado que ya no tengo mucho tiempo para estar aqu? con ustedes...?
?...Espera un poco, muchacha. Con ese hombre hay que ir con tiento. Es muy extra?o y quiz?s no tenga deseos de hablar con nadie....Quasimodo, v? tu y pregunta al conde si permite y si desea que Cintia se aproxima...?
Con un movimiento de cabeza el jorobado asiente y se dirige con paso r?pido hacia donde se encuentra recargado e insimismado el magn?fico Rasput?n. Desde lejos Cintia puede ver como charlan Quasimodo y el imponente ruso. . ?ste ?ltimo , en un principio, hace vigorosos y negativos movimientos de cabeza, indicando con ello, que no desea ser molestado por nadie. Sin embargo, al se?alar Quasimodo hacia el lugar donde se encuentran expectantes Cintia y Geppeto, la expresi?n del enorme hombre cambia al instante. Con algo que parece ser una sonrisa, ?l mismo les indica que se pueden acercar.
Mientras camina apoyada del brazo del anciano en direcci?n a aquel hombre imponente en todos los sentidos, Cintia tiene tiempo suficiente para observarlo con cierto detenimiento. Tal y como lo describen las cr?nicas hist?ricas, Rasputin es un hombre imponente por su estatura. Su aspecto es un poco m?stico al estar envuelto en una t?nica blanca con un ostentoso bordado en el cuello con hilo de oro y pedrer?a semipreciosa. Su pelo largo y negro que en un determinado punto llega a unirse con una espesa barba . Pero m?s que todo eso, el fogoso conde de la corte de los zares impon?a y hace sentir un profundo escalofr?o por sus ojos. Esos ojos a los que muchos atribuyeron ese dominio del fuego infernal o la fuerza m?s pura y celestial.
Una vez que han llegado junto a ?l, Cintia se ve s?bitamente invadida por un profundo y delicioso temor. El conde la mira con fijeza , como si con ella quisiera repetir la facultad hipn?tica , que le dio tanto poder sobre los que lo rodearon durante su peculiar?sima vida.
Es Quasimodo , quien, rompiendo el intenso silencio presenta a Cintia con aquel personaje:
?...Excelent?simo se?or conde, ella es Cintia, de quien ya os he hablado y que desea cruzar con vos, aunque sea solo un saludo muy breve. ...Cintia, debes saludar al conde con una reverencia...?
?...??No !! ...Nada de reverencias para una mujer hermosa. Me encuentro harto ya de ser un hombre grande, poderoso, reverenciado, amado , odiado y temido a la vez por todos. Hoy, por un momento y ante ti, ni?a bonita, deseo ser solo un hombre, un enamorado peque?o y quiz?s insignificante....?
?...?Eso significa, se?or conde que usted no quiso ser como fue?...?hubiera preferido ser un campesino perdido en las estepas o un monje oscuro como hay miles?...?
?...??Claro que quise ser como fui!! ...Esa era mi suerte, mi destino y mi meta desde que vi la primera luz de mi existencia. Dios o el diablo me dio un poder, un control sobre la mente, propia y ajena, tan grande que mi ?nico rumbo era el del poder...?
?...Se le ha acusado de ser s?dico y lujurioso. Durante su vida, y a?n despu?s de muerto, usted logr? despertar las pasiones m?s contradictorias en propios y extra?os. ?Fue usted realmente tan malo como cuenta la historia?...?
?...Malo y ambicioso, bendito y elegido por Dios, s?dico y lujurioso...De todo eso se me acus? en vida y en muerte. .Sin embargo de todo eso nos componemos los hombres....??todos !!... no soy yo ninguna excepci?n. La ?nica diferencia est? en que yo nac? fuera de tiempo. ?m?s adelantado?...?m?s atrasado?... no lo s?. En realidad nadie es m?s malo que el miedo de quien lo mira, ni m?s lujurioso que la pasi?n que se le brinda. Asimismo la bondad no puede ir m?s all? de la fe, propia y ajena...?
?...?Usted siempre quiso llegar a dominar a su pa?s y posteriormente al munfdo entero?...?
?...Digamos que el deseo de dominar al mundo es un deseo tan com?n en el hombre como, lo es el hecho de respirar para sobrevivir. Solo que a algunos se nos otorga la inteligencia y la oportunidad necesaria para poder conseguirlo y a otros se les est? negado por la naturaleza. . En mi vida hubo mucha voluntad propia, es cierto, pero tambi?n mucha buena fortuna y mil casualidades proporcionadas por la existencia misma...?
Ante la mirada fija, ardiente y penetrante que Rasputin le dirige al estarle hablando, Cintia no puede evitar un estremecimiento profundo en todo su cuerpo.
?l....que se percata inmediatamente de lo que ocurre, sonr?e un poco burlonamente y en un tono de reto seductor le pregunta:
?...?A vos tambi?n os provoco miedo?...?
?...?miedo?...no lo s?...quiz?s si. Pero a pesar de ese agazapado temor, usted, su m?tica personalidad, han ejercido una poderosa atracci?n sobre mi desde siempre. Supongo que fue ese mismo temor atrayente, esta atracci?n incoherente, lo que provoc? su enorme poder?o sobre las cosas y sobre las personas que lo rodearon en vida. ?no es as?, se?or conde?...?
?...Si, creo que ....aunque en realidad nunca me interes? saber el porqu? de mi poder o el c?mo de mi fortuna. Siempre mi principal inter?s, despu?s de la riqueza, o quiz?s a la par con ella, fueron y siguen siendo las mujeres hermosas. Y vos sois, muchacha...hermosa...??jajajaja, ja, ja, ja, ja !!,,...?
Al escuchar esa ronca y profunda carcajada y al mismo tiempo sentir la calidez de las manos de aquel enorme hombre sobre las suyas un tanto temblorosas, Cintia puede comprender perfectamente el porqu? del sometimiento que se produjo ante ?l en aquella vieja, supersticiosa y decadente sociedad imperial de la Rusia de principios del siglo XX. Resulta casi imposible para la muchacha el poder sustraerse a la atracci?n de aquel hombre corpulento y ya legendario. Se halla como embrujada .Sus ojos est?n clavados en aquel rostro barbado de tez tan oscura.
Sin duda, el viejo Rasputin estaba reviviendo sus haza?as e intentaba que aquella extra?a criatura que hab?a salido de las p?ginas de un mediocre gui?n cinematogr?fico del siglo XX pasara a engrosar sus numerosas conquistas.
Quasimodo y el anciano Geppeto , quienes durante toda la entrevista hab?an quedado observantes y a la expectativa, garraspean un poco nerviosamente ante la escena, hasta que por fin, la voz cascada del anciano constructor de Pinocho se deja o?r con una cierta inquietud casi apresurada:
?...Cintia, hija ?desp?dete ya!...Est?n abriendo ya la primera puerta de los foros. ?Debes irte pronto o te encontrar?n fuera y solo Dios sabe lo que ocurrir?a. ...?anda!...?anda ya, vete!...?
Entre Quasimodo y Geppeto arrancan a Cintia de las gigantescas manos de Rasputin y la conducen apresuradamente, casi llev?ndola en vilo, escaleras arriba para depositarla justo en el p?rtico de aquel palacio de utiler?a. La chica vuelve la cara hacia el sal?n que ahora est? tomando el tono de un azul gris?ceo brumoso, como si estuviera a punto de evaporarse ante le nada. Y mira a todos esos personajes maravillosos que le hablaron, le sonrieron o por lo menos la miraron por un instante.
Ah? est?n todos, sonr?en con un poco de tristeza y levantan la mano en se?al de despedida. All? est?n Cirano, Hamlet y Otelo, los tres una parte de un mismo genio, de un mismo sue?o , de una misma ilusi?n...M?s all? el escu?lido y rom?ntico Don Quijote , quien casi no sabe sonre?r, pero tiene su luz muy propia. Y el redondo Sancho Panza y la burda Aldonza que con sus grandes voces le gritan ??hasta muy pronto!?. All? esta Sherezada, Aurora y Cascanueces muy al fondo y solo mantienen las manos en alto, como diciendo ??nos veremos!?...y desde su columna de m?rmol , casi al pi? de los escalones, el conde Rasputin tambi?n la despide con un beso al aire, distante y con evidente dulzura.
Ante un sonido gutural de Geppeto, Cintia se vuelve hacia ?l, y al abrazarlo y despedirse con un beso, le pregunta casi con angustia:
?...?Porqu? he de irme? ?Yo tambi?n soy un personaje de literatura como ustedes! Yo quisiera quedarme aqu? con ustedes para siempre. ??Quisiera no irme jam?s!!...?
?...Ay, mi ni?a, no pidas imposibles Quiz?s cuando llegues a tener la misma fama y calidad literaria que tenemos todos nosotros aqu?....mientras tanto, tienes que marcharte.. Tal vez el a?o pr?ximo puedas volver...Nosotros de esperaremos y te recordaremos por siempre...?no es as?, Quasimodo?...?
?...??Claro que si, Cintia!! ...te recordaremos siempre, pero ahora vete, que ya escucho las primeras voces de los hombres...??anda, corre!!...?
Despu?s de abrazar y besar al noble jorobado tambi?n, Cintia , impulsada por una palmada apresurada y cari?osa de despedida que ?ste le propina en la espalda para que se d? prisa en partir, corre hasta donde se encuentra su triste gui?n cinematogr?fico . Corre y cuando se ha alejado un poco y vuelve la vista buscando por ?ltima vez a sus recientes amigos, ellos ya no est?n. El p?rtico del palacio sigue all?, pero en ?l ya no hay ni luz ni sonidos. No parece tener vida alguna.. Todos se han ido, han vuelto a sus libros, hanm desaparecido entre sus letras y papeles m?s o menos maltratados.
Al otro lado, desde el gui?n cinematogr?fico, se deja escuchar la voz un tanto angustiada del padre de Cintia que la llama:
?...?Cintia, hija, ven, corre ya! Por all? ya se escuchan las voces de los trabajadores. ...?No te entretengas m?s!...??Entra ya que te pueden descubrir!...?
La peque?a muchacha parece como iluminada, cuando da un peque?o salto y se introduce en su morada y es recibida por su padre. ?ste le acaricia con suavidad el rostro y casi con ingenuidad le pregunta:
?...?Y bien palomita,...qu? te ha parecido el mundo de los que ya son famosos?...?
?...Todo aquello es maravilloso, pap?. No alcanzar?an las palabras para describir las emociones que le invaden a uno entre todos ellos.. ?Tu has ido alguna vez?..?Has hablado con algunos de ellos?...?Verdad que son a cual m?s maravillosos? ...Aunque resulta curioso que sean tan diferentes, algunos de ellos, de lo que nos podemos imaginar al leerlos....?Sab?as que muchos no est?n de acuerdo con su escritor, de c?mo ?l los ?dibuj???...??Son tan geniales, que han alcanzado una vida m?s all? fde la q ue su escritor les permiti?!!...?
?...Esta bien...est? bien. Cu?ntamelo todo, pero tiene que ser en voz muy baja y no te deben escuchar. ?Recu?rdalo, querida hija!...?

-------o-------




Cintia, ese personaje que he inventado, se encuentra transformada y feliz. Ha realizado algo que a muchos de nosotros nos hubiera gustado hacer...platicar con esos eres maravillosos que fueron creados por la genial imaginaci?n de los hombres. Ser?a algo tan bello que no creo que existiera alguien que, por lo menos en una etapa de su vida, siendo ni?a, no haya deseado so?ar con el m?gico baile de la Cenicienta y siendo ni?os peque?os envidian la valent?a y habilidad con la espada de D`Artagnan o de Robin Hood....
Dentro de aquel medio olvidado gui?n cinematogr?fico, la voz de una emocionada muchacha se va extinguiendo poco a poco, mientras relata todo lo que le ha ocurrido
Entre tanto, los t?cnicos, utileros, maquilladores, actores y directores van llenando el espacioso lugar con sus voces, sus ?rdenes y sus bromas de siempre, sin que ninguno se percate de lo que aqu? hab?a ocurrido durante su ausencia.
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