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CUENTO NAVIDEÑO DE GISELA

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CUENTO NAVIDEÑO DE GISELA

Mensaje por Administración el Miér Mar 09, 2016 11:21 pm

EL HOMBRE DE LOS OJOS AZULES
CUENTO NAVIDEÑO DE GISELA


Sinopsis: Historia simple, triste y tierna, de un niño como hay miles en todas las grandes ciudades del mundo, al cual por ser limpio, a pesar de vivir entre toda la mugre física y moral de la humanidad, se le concede un “milagro” en el cual solo con fe y mucho amor se le puede llegar a creer.

----------------------------------------------------------------

Es diciembre. El año y el fía, qué importan, ...todos en este mes son tan iguales. Hay luces de colores en algunas calles más céntricas de todas las ciudades del mundo. La generalidad de todas las tiendas y establecimientos comerciales, a pesar de ser diciembre , hacen su “agosto” explotando al pobre viejo de la barba blanca y el traje rojo. Sin embargo, aún entre la bulliciosa multitud de compradores y vendedores, hay algunos seres que miran toda esa efervescencia con ojos azorados y sin poder compartir todo ese marasmo de moños, focos y paquetes multicolores. La mayoría de esos seres son muy pequeños, pequeños de espíritu o de edad, pequeños de alma y de estatura.

Pues bien, nos acercamos a uno de estos últimos seres y veremos qué le trae este diciembre a él. Se trata de Micros, un chiquillo de muy escasos cinco años. Lo encontramos con la naricilla pegada a una vidriera llena de colores chillantes mientras se sujeta las manos a la espalda, como si temiese que en cualquier momento se le pudiesen escapar en vuelo libre como dos palomas morenas.

A Micros lo conoce mucha mucha gente. Todos los días y muchas noches también, se4 le puede ver caminando sin rumbo fijo por estas calles, o bien sentado en algún quicio para descansar y seguir luego su caminata que se ha vuelto ya tan larga. Nadie sabe como se llama en realidad. Micros se le quedó, por suponerse que estaría lleno de mil malsanos microbios, según opinó un acomodado médico que lo vio un día con ojos muy “compasivos” y muy “piadosos”.

Micros es muy pequeño, aún para su edad, y siempre se viste con ropa y zapatos , que por lo menos son de dos tallas más grandes que las que él debería usar. Tiene los ojos grandes y brillantes y su mirada es limpia como un cristal. Vive solo, y tal vez, cuando llegue el momento, solo se morirá. Alguien dijo en una ocasión, que Micros tenía un padres vicioso y que su madre es difunta ya, pero nadie lo ha podido asegurar jamás.

Este niño vive gracias a la “bondad” de dos o tres tenderos del rumbo, que un día si y otro día no, le dan los “excedentes” de comida del día anterior... y el chiquillo recibe siempre con una sonrisa todo lo que le quieran dar.

Así es Micros, siempre errante...sonriente siempre.

----o----



Es de noche ya, y Micros sigue pegado a la vidriera queriendo soñar... en eso está, cuando a su espalda escucha a alguien hablar:
...”¿Te gustaría tener uno igual para poder jugar?... debe ser bonito poder cogerlo y “volar” ...¿verdad?...”
Es un hombre joven, de piel morena, pelo enmarañado, atuendo quizás más sucio que el del propio Micros y tiene los ojos extrañamente azules. El chiquillo lo había visto parado en la otra esquina desde en la mañana, no le había prestado la menor atención,
Ya que estaba embebido embebido en mirar cada una de las maravillas de la enorme vidriera. Por un momento el niño se desconcertó, pues a él casi nadie le hablaba. Pero una vez que se cercioró con un gesto de que era él a quien el hombre se dirigía, sonrió con alegría y volviendo la mirada a la vidriera, respondió:
...”Si...supongo que debe esr lindo poder comprarlo todo...”
...”Dime, Micros, ¿Qué te gustaría tener de todo eso que puedes ver... El aviónn para jugar que eres un gran piloto y que las nubes puedes tocar... El barco aquel,para hacer de cada charco un enorme mar... La pistola de agua, el tren de hojalata, el auto de cuerda o la trompeta para poder cantar... ¿Qué es de todo eso lo que más te gustaría tener?...¿qué?...”
...”Pos...¡todo esta rete bonito...el avión, el tren, el camión y la trompeta, todo por igual. Pero si te digo lo que más me gustaría...¿no te reirás?...”
El hombre se recarga de costado en el gran cristal y mirando al niño, hace un gesto de fingida seriedad y con un ademán cariñoso impulsa a Micros a continuar.
...”Güeno, si te ríes te pego una patada en l’espinilla pa¡que te acuerdes de mi. ¡eh! Pero a mi lo que más me gustaría sería poder comprar es ese enorme muñeco de galletas y mazapán...”
...”¿Ese muñeco?...pero con ese no se puede jugar... ¿Estas seguro que eso es lo que te gustaría comprar?...”
...”¡¡Claro!!... Ese enorme muñeco de galletas y mazapán...”
Los dos, hombre y niño, quedan en silencio Miran a través de la vidriera hacia el mismo lugar . Después de un instante, el hombre se desliza pesadamente al suelo con la espada contra el cristal, y una vez quedado a la misma altura del pequeño, éste de pié y el otro sentado, lo mira con un aire de desenfado , le coge de la mano y comienza a hablar, preguntándole:
...”¿Y para qué querrás tu semejante muñecote?... Estoy seguro que ni siquiera ko podrías cargar., pesa mucho y en cuanto a la forma humana que le quisieron dar, pues...como que deja mucho que desear... ¿Qué haría un chiquillo como tu con semejante cosa?...”
...Mmmmmm pos muchas cosas. Me gusta porque es muy grande. Se me parece un poco como a papá. Y me parece que es muy dulce, como seguramente fue mamá. Por su tamaño me figuro que me podría cuidar por las noches... ¿Sabes? A veces me da un poquito de miedo, qué tonto soy, ¿verdad?... y en el día estoy seguro que aprendería a jugar conmigo. ...Y por si fuera poco, de cuando en cuando le podría pegar una buena mordida, pos pa’ entretener la tripa, cuando a Don Pepe no le quede comida de la de ayer... ¿te parece poco todo eso, “manito”?...”
...”Viéndolo así...ni hablar... bueno, y si tanto lo quieres, ¿porqué no se lo pides al Señor para la Navidad?... no es mucho lo que pides... quizás te lo pudiera dar...”
...”¡Oye! ... apoco tu crees que soy tan menso... ¡¡pedirle al señor que lo traiga pa’ Navidad!!...”
...”¿Porqué no?...¿Es que tu no crees en el San Nicolás?...”
...”¡boooy! ...pos’ claro que creo, pero ese santito solo llega a las casas donde hay papases... y como yo...pos no tengo... ¡ni modo que me vaya a visitar o tan siquiera a recordar!...”

Después de decir esto, Micros sonríe con un poquito de tristeza y vuelve a mirar a aquel enorme muñeco de galletas y mazapán, que desde el fondo de la vidriera le parece saludar con su grandiosa nariz de chocolate y esos ojos de rico caramelo.
Mientras tanto, el hombre parece haber perdido la mirada en la nada y reposa cansadamente, la barbilla sobre las rodillas levantadas.

----o----


Ai han pasado algunos minutos sin hablar. A los dos los envuelve el bullicio de la época y de la enorme ciudad. De pronto Micros hace un gesto de despedida, y se echa a andar. Piensa con algo de indiferencia , que el hombre de los ojos azules se ha quedado ya muy atrás y mira hacia todos lados como si las lucecitas de colores le sonrieran al pasar. De cuando en cuando, ël también sonríe y prosigue su andar. Hay gente que lo mira y casi nadie lo ve de verdad. Todos llevan prisa, el tiempo pasa a gran velocidad y se acerca rápido el día de la navidad.

----o----




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MensajePublicado: Vie Dic 02, 2005 10:03 pm Asunto: SUENTO NAVIDEÑO DE GISELA Responder citando Editar/Borrar este mensaje Borrar este mensaje Ver IP del autor

EL HOMBRE DE LOS OJOS AZULES
CUENTO NAVIDEÑO DE GISELA


Sinopsis: Historia simple, triste y tierna, de un niño como hay miles en todas las grandes ciudades del mundo, al cual por ser limpio, a pesar de vivir entre toda la mugre física y moral de la humanidad, se le concede un “milagro” en el cual solo con fe y mucho amor se le puede llegar a creer.

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Es diciembre. El año y el fía, qué importan, ...todos en este mes son tan iguales. Hay luces de colores en algunas calles más céntricas de todas las ciudades del mundo. La generalidad de todas las tiendas y establecimientos comerciales, a pesar de ser diciembre , hacen su “agosto” explotando al pobre viejo de la barba blanca y el traje rojo. Sin embargo, aún entre la bulliciosa multitud de compradores y vendedores, hay algunos seres que miran toda esa efervescencia con ojos azorados y sin poder compartir todo ese marasmo de moños, focos y paquetes multicolores. La mayoría de esos seres son muy pequeños, pequeños de espíritu o de edad, pequeños de alma y de estatura.

Pues bien, nos acercamos a uno de estos últimos seres y veremos qué le trae este diciembre a él. Se trata de Micros, un chiquillo de muy escasos cinco años. Lo encontramos con la naricilla pegada a una vidriera llena de colores chillantes mientras se sujeta las manos a la espalda, como si temiese que en cualquier momento se le pudiesen escapar en vuelo libre como dos palomas morenas.

A Micros lo conoce mucha mucha gente. Todos los días y muchas noches también, se4 le puede ver caminando sin rumbo fijo por estas calles, o bien sentado en algún quicio para descansar y seguir luego su caminata que se ha vuelto ya tan larga. Nadie sabe como se llama en realidad. Micros se le quedó, por suponerse que estaría lleno de mil malsanos microbios, según opinó un acomodado médico que lo vio un día con ojos muy “compasivos” y muy “piadosos”.

Micros es muy pequeño, aún para su edad, y siempre se viste con ropa y zapatos , que por lo menos son de dos tallas más grandes que las que él debería usar. Tiene los ojos grandes y brillantes y su mirada es limpia como un cristal. Vive solo, y tal vez, cuando llegue el momento, solo se morirá. Alguien dijo en una ocasión, que Micros tenía un padres vicioso y que su madre es difunta ya, pero nadie lo ha podido asegurar jamás.

Este niño vive gracias a la “bondad” de dos o tres tenderos del rumbo, que un día si y otro día no, le dan los “excedentes” de comida del día anterior... y el chiquillo recibe siempre con una sonrisa todo lo que le quieran dar.

Así es Micros, siempre errante...sonriente siempre.

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Es de noche ya, y Micros sigue pegado a la vidriera queriendo soñar... en eso está, cuando a su espalda escucha a alguien hablar:
...”¿Te gustaría tener uno igual para poder jugar?... debe ser bonito poder cogerlo y “volar” ...¿verdad?...”
Es un hombre joven, de piel morena, pelo enmarañado, atuendo quizás más sucio que el del propio Micros y tiene los ojos extrañamente azules. El chiquillo lo había visto parado en la otra esquina desde en la mañana, no le había prestado la menor atención,
Ya que estaba embebido embebido en mirar cada una de las maravillas de la enorme vidriera. Por un momento el niño se desconcertó, pues a él casi nadie le hablaba. Pero una vez que se cercioró con un gesto de que era él a quien el hombre se dirigía, sonrió con alegría y volviendo la mirada a la vidriera, respondió:
...”Si...supongo que debe esr lindo poder comprarlo todo...”
...”Dime, Micros, ¿Qué te gustaría tener de todo eso que puedes ver... El aviónn para jugar que eres un gran piloto y que las nubes puedes tocar... El barco aquel,para hacer de cada charco un enorme mar... La pistola de agua, el tren de hojalata, el auto de cuerda o la trompeta para poder cantar... ¿Qué es de todo eso lo que más te gustaría tener?...¿qué?...”
...”Pos...¡todo esta rete bonito...el avión, el tren, el camión y la trompeta, todo por igual. Pero si te digo lo que más me gustaría...¿no te reirás?...”
El hombre se recarga de costado en el gran cristal y mirando al niño, hace un gesto de fingida seriedad y con un ademán cariñoso impulsa a Micros a continuar.
...”Güeno, si te ríes te pego una patada en l’espinilla pa¡que te acuerdes de mi. ¡eh! Pero a mi lo que más me gustaría sería poder comprar es ese enorme muñeco de galletas y mazapán...”
...”¿Ese muñeco?...pero con ese no se puede jugar... ¿Estas seguro que eso es lo que te gustaría comprar?...”
...”¡¡Claro!!... Ese enorme muñeco de galletas y mazapán...”
Los dos, hombre y niño, quedan en silencio Miran a través de la vidriera hacia el mismo lugar . Después de un instante, el hombre se desliza pesadamente al suelo con la espada contra el cristal, y una vez quedado a la misma altura del pequeño, éste de pié y el otro sentado, lo mira con un aire de desenfado , le coge de la mano y comienza a hablar, preguntándole:
...”¿Y para qué querrás tu semejante muñecote?... Estoy seguro que ni siquiera ko podrías cargar., pesa mucho y en cuanto a la forma humana que le quisieron dar, pues...como que deja mucho que desear... ¿Qué haría un chiquillo como tu con semejante cosa?...”
...Mmmmmm pos muchas cosas. Me gusta porque es muy grande. Se me parece un poco como a papá. Y me parece que es muy dulce, como seguramente fue mamá. Por su tamaño me figuro que me podría cuidar por las noches... ¿Sabes? A veces me da un poquito de miedo, qué tonto soy, ¿verdad?... y en el día estoy seguro que aprendería a jugar conmigo. ...Y por si fuera poco, de cuando en cuando le podría pegar una buena mordida, pos pa’ entretener la tripa, cuando a Don Pepe no le quede comida de la de ayer... ¿te parece poco todo eso, “manito”?...”
...”Viéndolo así...ni hablar... bueno, y si tanto lo quieres, ¿porqué no se lo pides al Señor para la Navidad?... no es mucho lo que pides... quizás te lo pudiera dar...”
...”¡Oye! ... apoco tu crees que soy tan menso... ¡¡pedirle al señor que lo traiga pa’ Navidad!!...”
...”¿Porqué no?...¿Es que tu no crees en el San Nicolás?...”
...”¡boooy! ...pos’ claro que creo, pero ese santito solo llega a las casas donde hay papases... y como yo...pos no tengo... ¡ni modo que me vaya a visitar o tan siquiera a recordar!...”

Después de decir esto, Micros sonríe con un poquito de tristeza y vuelve a mirar a aquel enorme muñeco de galletas y mazapán, que desde el fondo de la vidriera le parece saludar con su grandiosa nariz de chocolate y esos ojos de rico caramelo.
Mientras tanto, el hombre parece haber perdido la mirada en la nada y reposa cansadamente, la barbilla sobre las rodillas levantadas.

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Ai han pasado algunos minutos sin hablar. A los dos los envuelve el bullicio de la época y de la enorme ciudad. De pronto Micros hace un gesto de despedida, y se echa a andar. Piensa con algo de indiferencia , que el hombre de los ojos azules se ha quedado ya muy atrás y mira hacia todos lados como si las lucecitas de colores le sonrieran al pasar. De cuando en cuando, ël también sonríe y prosigue su andar. Hay gente que lo mira y casi nadie lo ve de verdad. Todos llevan prisa, el tiempo pasa a gran velocidad y se acerca rápido el día de la navidad.

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FIN 1ª PARTE




Han pasado más de dos horas ya, y Micros sin darse cuenta, ha vuelto al mismo lugar. Ha caminado mucho, pero ni cuenta se da. Para él, todas las calles, todas las casas, todas las caras y todos los días son iguales. Sin embargo ahora sonríe con mayor luminosidad que de costumbre al comprobar, que aún no se se va “su” muñeco da galletas y mazapán. Vuelve a pegar la naricilla al enorme cristal de la vidriera y saluda al muñeco , como si éste en verdad le pudiera contestar. No pasa mucho tiempo antes de que vuelva a oír la misma voz a su espalda:
...”Has regresado ya, Micros... ¿Sigues soñando con darle vida a ese horrendo muñeco de galletas y mazapán? ...¿No te parece que podrías encontrar algo más provechoso para imaginar?...”
...”¿Y tu qué haces todavía aquí?... ¿apoco no te has movido de este lugar...? ¡Vaya, qué flojote eres!... si no te mueves, te puedes congelar..¡eh!...”
...El Señor ha de socorrerme y eso no sucederá... ¿Y tu qué has hecho, por dónde has estado todo este tiempo? ¡Ah..ya sé!... te has puesto a mendigar, ¿no? ¿Y cuánto has sacado? ¿Te alcanza siquiera para comprarte un pan y compartirlo con este tu nuevo amigo?...”

El chiquillo mira con sus grandes ojos, que parecen indignados, al hombre de los ojos azules y de un tirón se zafa del ademán cariñoso que éste ha tenido con él. Micros está realmente enojado por la sola suposición de que pudiera andar por la vida solo para mendigar. Asi que su respuesta no se hace esperar.
...”¡Booy! ...¿Apoco te crees que todos son como tu...? Cree el león que todos son de su condición... yo nunca he pedido ni un solo centavo de gratis. Lo que me dan pa’ comer, me lo gano bien. Les tiro la basura, les barro la banqueta o hago cualquier otra cosa que me pidan..., ¡Nunca me he puesto a mendigar!...”

Se hace un gran silencio entre los dos. Micros no lo puede ver, pero el hombre de los ojos azules se sonríe por lo bajo, como si le hubiese complacido mucho la respuesta del chico tan rápida y llena de indignación, Después de un rato, el chiquillo vuelve la espalda contra la vidriera y cruzado de bracitos, mira a la gente que para junto a ellos y que dada la hora que es ya, cada vez disminuye más en número. El hombre ha hecho un sonido gracioso con los dientes tratando de llamar su atención, pero al no obtener la respuesta que esperaba, le da un tirón de cabellos incapaz de lastimarlo a su pequeño acompañante, y trata de averiguar:
...”¡Oye tu!...¿todavía estas enojado?... ¿No te parece una gran tontería, que estando los dos solos aquí, nos encontremos así, sin siquiera hablarnos?...”
...”Pos tu, ...que dices cosas que no son ciertas....”
...”Bueno, si, tienes razón y te pido que me perdones....¿amigos otra vez?...”
Micros vuelve a sonreír, casi tan rápido como había dejado de hacerlo antes. Su carita no parece haber sido hecha para la severidad...ambos se estrechan la mano en un gesto viril y muy breve, y se sientan en el suelo con la espalda recargada contra el gigantesco cristal. Comentan entre risas y chacoteos las diferentes características de las personas a las que cada vez menos, ven pasar. Todos les hacen gracia, nada lo toman a mal. Hasta la gente que pasa y los mira con mala curiosidad los mueve a la risa y tratan de hacer que ellos se rían también. O que por lo menos sonrían un poquito.

----o----



La calle se encuentra ya casi desierta. La hora y el frío que se deja sentir, no permiten que haya mucho movimiento en la ciudad. Micros y el hombre de los ojos azules siguen sentados en el mismo rinconcito. Ya no se ríen tanto, siguen hablando, pero se podría decir que se han tornado serios y reflexivos... quizás por la época en la que están. Sin saber exactamente cómo, han caído en el tema familiar... El hombre habla con soltura de una familia que él mismo , al parecer, se acababa de inventar. Nota sin embargo, que el niño se ha ido quedando atrás en el ritmo de la plática Mientras él habla y habla de cuando fue niño, de un papá y de una mamá, de una chica linda a la que conoció tiempo atrás y de un bebito, que muy pronto vendrá, Micros se ha quedado con la mirada vacía y su sonrisa ya no está. Poco a poco los va ganando el silencio...
Las luces de la vidriera se acaban de apagar y tal parece que al chiquillo lo han apagado también. Después de unos segundos, el hombre de los ojos azules, en un gesto tiernamente brusco, atrae al niño contra su cuerpo para darle calor.
...” No te asustes... no te voy a ahorcar... Está haciendo mucho frío y según creo, dos cuerpos juntos se calientan más fácil que uno solo...¿o no?...”
El chiquillo , poco a poco se va soltando en el regazo de aquel extraño hombre, que inconcebiblemente, despide un olor suave y dulce, como a flores, como a miel, casi increíble en un ropaje aparentemente tan mugroso. El hombre lo mira después de un momento, suponiendo que si ha quedado dormido con la tibieza que producen los dos cuerpos unidos, pero Micros no duerme. Por el contrario, se encuentra con los ojitos muy abiertos y casi sin parpadear, como si estuviese mirando algo muy lejano e imposible de alcanzar. Micros ahora ya no sonríe, ya no sueña mas...
Apoyando lentamente la cabeza sobre el cristal, el hombre comienza a hablar en un tono tan suave que hasta parece rezar:
...”No te pongas triste, Micros, ...Tu mamá está siempre contigo y tu papá ya pronto tampoco se separará de ti. ¡Ya lo verás muy pronto...”
...”Mi mamá está en el cielo, y papá se fue un día y no le he vuelto a ver nunca más... ¿Entonces porqué me dices que están conmigo? ¡Aquí no hay nadie! Sólo tu y yo y nadie más...”
...”Te olvidas del Señor, Micros, y eso no está bien. Él siempre está contigo, aunque tu no lo puedas ver... Además estamos muy cerca de la Navidad y es época de hacer milagros y de creer...¡¿Tu no crees!?...”
...” ¡Creer!!....¿En qué he de creer?..
...” En la Navidad, en San Nicolás, en los Reyes Magos, en EL...”
...”¡Claro que creo!... Creo en San Nicolás, y en los tres Reyes Magos, pero lo que pasa es que ellos nunca me han podido visitar... Pos ¡cómo le iban a hacer si no tengo casa para recibirlos bien! Ahora en cuanto a El, ...el Señor si existe, pero ha de andar “requete” ocupado con los niños que si tienen mamá, porque de mi ni se ha de acordar jamás... Pos cómo le iba a hacer...¿verdad?...”
El niño ha dicho lo anterior con un aire de ingenuidad y tristeza tan honda, que por un momento hace que el corazón del hombre derrame una lágrima escondida. El pobre chiquillo sigue creyendo ...a pesar de que en realidad la vida y las personas no le han dado muchos motivos para conservar la fe.
Un instante después, la cara del hombre se ha iluminado con una muy tenue sonrisa casi imperceptible e indescifrable que a Micros le es imposible de ver. Pasándole la mano por sobre su cabeza al niño, dice con voz muy baja:
...”Asi que tu crees que el Señor esté muy ocupado y por eso no se puede acordar de ti...Quizás tengas razón, mi buen Micros, quizás tengas razón. Sin embargo tal vez algún día, EL pueda tomarse unas vacaciones y entonces te venga a ver. .. Si esto ocurriese ¿insistirías en pedirle ese horrendo muñeco de galletas y mazapán?...”
...”Si, le pediría ese muñeco, aunque a lo mejor le parecería que pido mucho... Claro que yo le pediría que volvieran mamá y papá, pero dice Don Pepe, que los que se van al cielo, no pueden regresar nunca más...Por beso solo le pediría ese muñeco...¿Sería mucho pedirle?...¿Tu qué crees?...”
...”Tu crees que sería mucho pedirle...Bueno, tal vez si, tal vez no...sólo Dios. Sin embargo nada es imposible para el niño Dios que está a punto de nacer. Sabes, yo que tu, no perdería nunca la esperanza, yo no dejaría de creer jamás... y ahora, ya no hables... Quiero dormir y tu deberías hacer lo mismo. Aprovecha que estamos juntos y compartimos el calor...”
Rápidamente y como si las palabras del hombre fueran un conjuro mágico, Micros se queda dormido acunado por la tibieza del fuerte pacho masculino.

----o----



Ha empezado a amanecer, cuando Micros es despertado muy suavemente por la
mano de un anciano de cara dura y de una sonrisa llena de ternura. El niño se encuentra completamente solo acurrucado al pie de la vidriera que aún permanece apagada. El hombre de los ojos azules se ha ido ya.... Micros se sobresalta al ver tan cerca la cara rugosa del anciano y de un salto casi felino se pone de pié y trata de huir, pero es detenido por un brazo del anciano, que sin ninguna explicación, lo carga en vilo hasta meterlo en una camioneta que está por allí cerca.

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